Neuquén tendrá un verano en dos tiempos: lluvias hasta enero y calor desde febrero
El Niño, de intensidad fuerte, marca la primera mitad de la temporada con más humedad y tormentas. Desde fines de enero, las proyecciones del SMN anticipan días más secos y cálidos.
El norte de la Patagonia empieza el verano con un panorama climático distinto al de los últimos años. El fenómeno de El Niño, catalogado con una intensidad fuerte, condiciona la temporada en Neuquén y en el Alto Valle, con más humedad, tormentas más frecuentes y temperaturas que no llegarían a los picos extremos de veranos anteriores.
La primera mitad del verano: humedad y tormentas
La proyección trimestral del Servicio Meteorológico Nacional para noviembre, diciembre y enero prevé precipitaciones levemente superiores a los valores normales en todo el norte de la Patagonia, desde la cordillera hasta la costa. Eso se traduce en chaparrones más seguidos, tormentas con actividad eléctrica y posibilidad de granizo. No se trata de un verano con cielos despejados de manera continua, y quienes planifiquen senderismo, campamentos o visitas a parques deberán seguir de cerca los pronósticos de corto plazo, porque las condiciones pueden cambiar con rapidez.
Desde fines de enero, otro escenario
- Viraje hacia condiciones más secas a partir de fines de enero.
- Temperaturas más altas durante febrero.
- Jornadas de calor más frecuentes.
- Tendencia a la estabilización del tiempo, con mejores chances para días soleados.
Mauricio Gorostarzu, responsable de la estación meteorológica de Cipolletti del SMN, indicó que el fenómeno podría extenderse hasta comienzos del año próximo y mantener efectos durante marzo y abril. También señaló que el avance hacia condiciones más secas en la segunda parte del verano requerirá seguimiento del riesgo de incendios forestales en las zonas de montaña.
Los registros de los últimos meses muestran el alcance del fenómeno. En julio, la zona acumuló alrededor de 80 milímetros de lluvia, cuando el promedio histórico del mes ronda los 11 o 12 milímetros. En octubre, los valles superaron los 60 milímetros, frente a un promedio mensual de entre 20 y 25 milímetros.
Las tendencias trimestrales, en cualquier caso, no permiten anticipar con precisión qué pasará en cada jornada, por lo que el seguimiento de los pronósticos de corto plazo sigue siendo la referencia para ordenar las actividades al aire libre.
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