Pedalear los Siete Lagos: cómo armar la travesía en bici entre Villa La Angostura y San Martín de los Andes
Son 110 kilómetros de ripio y asfalto atravesando parques nacionales. Te cuento qué se necesita, cuánto sale y las dos maneras de hacerla: solo con un trailer alquilado o con un tour que te lleva todo organizado.
Imaginate rodar entre coihues y lengas con el reflejo de un lago glaciar a tu izquierda y la cordillera cerrando el horizonte. Eso es la Ruta de los Siete Lagos, ese clásico que casi todos cruzan en auto o combi, pero que cada vez más gente se anima a hacer en bicicleta, pedaleando tranquilo y deteniéndose donde la vista lo pide.
El tramo une Villa La Angostura con San Martín de los Andes a lo largo de unos 110 kilómetros dentro de los parques nacionales Lanín y Nahuel Huapi. Vas a pasar por los lagos Lácar, Machónico, Falkner, Villarino, Escondido, Correntoso y Espejo, con miradores, cascadas y valles tan abiertos que da ganas de parar cada dos curvas.
Dos maneras de encararlo, según el bolsillo y la vocación
- Viaje autónomo: alquilás una bici con un trailer donde va casco, inflador, cámaras de repuesto, kit de parches, herramientas, candado y chaleco reflectivo. La retirás en San Martín de los Andes y la devolvés en Villa La Angostura. El formato clásico es de tres días y dos noches, con campings señalados en un mapa que te entrega la empresa.
- Tour organizado desde Bariloche: cinco días, grupos de 30 a 40 personas, con guía, mecánico, vehículo de apoyo y la chance de usar bicicletas eléctricas. Arrancan con el Circuito Chico, Paso Córdoba, Laguna Rosales y el Bosque de Arrayantes antes de meterse en los Siete Lagos. Es la modalidad que más eligen los viajeros mayores de 50.
- Operadores con itinerarios de dos, tres y cuatro días: salen desde Villa La Angostura hacia San Martín de los Andes (o a la inversa) con la logística previa y posterior resuelta, ideal si querés llegar a la zona y que alguien se ocupe del resto.
Como referencia, los tours organizados con todos los servicios suelen moverse en rangos que arrancan en los miles de pesos por persona según temporada y duración, mientras que el alquiler de la bici con trailer para el formato autónomo es considerablemente más accesible. Para valores actualizados, lo más sensato es cotizar directamente con los operadores de la zona, porque los precios cambian bastante entre noviembre y febrero.
El cuerpo que necesitás y la mejor ventana para ir
Los que ya la hicieron coinciden en algo: no hace falta ser un ciclista de elite, pero sí tener un mínimo de estado físico. El segundo día suele ser el más exigente, por la suma de kilómetros y los desniveles del camino. Si vivís en una ciudad llana como Buenos Aires, conviene arrancar con cinco o seis meses de anticipación, metiéndole a la fuerza de piernas, rodando en calle —no solo en la fija, porque el ripio pide otro manejo— y amigándote con cambios y piñones antes de llegar al sur. Sumale proteínas e hidratos antes y durante el recorrido: la diferencia se nota cuando llevás tres horas de trepada.
La temporada fuerte va de noviembre a abril, cuando el clima acompaña y los campings están habilitados. Te doy un consejo que vale oro: enero es el mes más concurrido y los campings del camino se llenan; si podés moverte a noviembre, marzo o la primera quincena de diciembre, vas a disfrutar el paisaje con más silencio y mejores precios de alojamiento. Y como dato final, una alternativa menos conocida para el que ya hizo el tramo clásico: hay cicloturismo por la Ruta del Arrayán y circuitos cortos desde Villa La Angostura que meten miradores igual deimpactantes sin la exigencia logística de los 110 kilómetros.
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