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SÁB, 05 SEPT 2026
Economía

El metro cuadrado se dispara y los desarrolladores recalibran: gana el departamento chico, suma el edificio completo

Con costos de construcción que acumularon casi 15% en lo que va de 2026 en la Ciudad de Buenos Aires, las unidades de uno y dos ambientes con amenities se consolidan como la puerta de entrada al mundo de la propiedad, en un escenario donde los metros propios se encarecen y los compartidos ganan valor.

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Valeria SosaEconomía · 5 DE SEPT DE 2026 · lectura 3 min

El mercado inmobiliario porteño atraviesa un proceso de reacomodamiento que, lejos de ser coyuntural, parece consolidarse como una nueva forma de entender la vivienda. Vamos a los números: el valor promedio del metro cuadrado en la Ciudad de Buenos Aires pasó de 1.376.688 pesos en enero a 1.584.840 pesos en julio, un salto de 15,14% en apenas siete meses, de acuerdo con el Instituto de Estadística y Censos porteño (IDECBA). Para diciembre, las estimaciones del sector llevan ese guarismo a 1.874.364 pesos por metro cuadrado, lo que confirma una dinámica alcista que no muestra señales de pausa.

La suba no se limita al valor de venta: el costo integral de construir —donde se suman gastos generales, honorarios y tasas— alcanzó en julio los 2.286.170 pesos por metro cuadrado, con una suba acumulada de 14,61% en lo que va del año y de 23,37% en la comparación interanual, según la Asociación de Pymes de la Construcción de la Provincia de Buenos Aires (APyCABA). Si se observa la foto completa, en apenas doce meses construir un metro cuadrado en la Ciudad de Buenos Aires pasó a costar casi un cuarto más, un ritmo que reconfigura la lógica de los desarrollos.

Unidades más chicas, edificio más grande

Ante ese escenario, los desarrolladores recalibraron la oferta hacia unidades más pequeñas, pero compensadas con servicios compartidos. Gimnasios, terrazas, parrillas, salones de usos múltiples y espacios de coworking dejaron de ser atributos diferenciales y pasaron a integrar la propuesta estándar de los edificios nuevos. La ecuación, en los papeles, es directa: si el metro cuadrado propio se encarece, el metro cuadrado compartido lo amortigua.

“Es un ticket que puede alcanzar el que quiere salirse del mundo del alquiler y entrar por primera vez en el mundo de ser propietario. Tenés cada vez más gente sola o gente únicamente en pareja sin hijos, que el monoambiente responde a eso perfecto.”Juan Manuel Tapiola, CEO de Spazios

El empresario mencionó que la demanda de monoambientes creció de manera pronunciada precisamente por esa razón, y agregó que la tendencia trasciende las fronteras argentinas: la caída de la natalidad, el aumento de hogares unipersonales y el crecimiento de los divorcios empujan en la misma dirección en los mercados inmobiliarios internacionales. En la comparación con el mismo mes del año anterior, la participación de los monoambientes en el total de consultas y operaciones se incrementó de manera sostenida, según describió.

  • Metro cuadrado promedio en CABA (julio 2026): 1.584.840 pesos, con suba de 15,14% en siete meses (IDECBA).
  • Costo integral de construcción (julio 2026): 2.286.170 pesos por m², +14,61% en el año y +23,37% interanual (APyCABA).
  • Proyección para diciembre del sector: 1.874.364 pesos por m².
  • Cambio de lógica: el edificio deja de ser un contenedor de unidades y pasa a operar como una red de espacios comunes que se suman a los metros propios.
“El aumento del valor del metro cuadrado, las nuevas formas de habitar las ciudades y los cambios en la composición de los hogares impulsaron un mercado en el que las viviendas compactas ganan protagonismo. Quien adquiere una unidad de 40 m² incorpora otros cientos, e incluso miles, de m² de uso compartido que amplían las posibilidades.”Valeria Damiani, arquitecta especializada en el segmento

La especialista describió que esa transformación obliga a repensar los proyectos desde el origen: ya no se diseña una sucesión de unidades apiladas, sino un ecosistema donde los espacios comunes multiplican la superficie efectivamente utilizable por cada propietario. El corolario, para los desarrolladores, es que la accesibilidad —entendida como capacidad de pagar el precio de entrada— se reescribe: lo que se achica es la unidad, nonecessarily la calidad de vida asociada al edificio. El dato que queda pendiente, y que habrá que mirar el mes que viene, es si la desaceleración del segundo semestre —si la hubiere— alcanza para moderar la proyección de 1.874.364 pesos por metro cuadrado que el sector maneja para el cierre de 2026.

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Valeria SosaEconomía

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