Mercado laboral juvenil: la inserción plena no alcanza al 15% y el origen socioeconómico marca el resto del recorrido
Un informe del ODSA-UCA y datos de Zentrix muestran que siete de cada diez jóvenes de 18 a 25 años quedan afuera del empleo formal, y que la situación del principal sostén del hogar define en gran medida si estudian, trabajan o permanecen inactivos.
La periodista Valeria Sosa, en su columna de Economía, sostiene que el mercado laboral juvenil argentino funciona como un sistema estratificado, donde el acceso a un empleo pleno constituye la excepción y no la regla. De acuerdo con el Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la Universidad Católica Argentina (UCA), apenas el 14,2% de los jóvenes de entre 18 y 25 años accede a un trabajo formal, mientras que el 85,8% restante se reparte entre la informalidad, el desempleo de corta o larga duración y la inactividad total. En otras palabras, siete de cada diez jóvenes no tienen empleo formal o directamente no trabajan, una fotografía que la analista describe como estructural y persistente.
Vamos a los números: cómo se reparte la población joven
El informe del ODSA-UCA desglosa la situación en cuatro grandes grupos. El 30,2% de los jóvenes de 18 a 25 años cuenta con algún tipo de empleo regular, pero dentro de ese segmento el 16% trabaja en condiciones precarias (ODSA-UCA). En paralelo, el 22,5% se sostiene mediante changas, trabajos eventuales o intermitentes, o atravesó un episodio reciente de desempleo. Un 10,7% acumula más de seis meses sin trabajo, y el 36,6% directamente no busca ni ejerce actividad laboral remunerada. Comparado con el mismo mes del año anterior, la consultora Zentrix registra que el 85,5% de los jóvenes de entre 18 y 39 años llega al día 20 del mes sin dinero disponible, frente al 60,6% de quienes tienen entre 40 y 59 años (Zentrix).
“Incluso un empleo protegido del principal sostén económico no alcanza a borrar la desventaja asociada a una posición socioeconómica baja.”Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA-UCA)
- 20,7% de los jóvenes de 18 a 25 años no estudia ni trabaja; en el estrato muy bajo trepa al 34,2% y en el medio alto baja al 8,3% (ODSA-UCA).
- 41,2% de los jóvenes del estrato medio alto se dedica exclusivamente a estudiar, contra 15,6% en el estrato muy bajo (ODSA-UCA).
- Solo el 13% de los jóvenes logra combinar estudio y trabajo al mismo tiempo (ODSA-UCA).
- La inserción irregular sin estudio crece del 4,9% al 26,8% entre el estrato medio alto y el muy bajo (ODSA-UCA).
- Quienes no estudian ni trabajan pasan del 13,3% al 30,5% cuando el jefe de hogar deja de tener empleo pleno y pasa a subempleo o desempleo inestable (ODSA-UCA).
Para Valeria Sosa, el dato más revelador del informe no es solo el volumen de jóvenes fuera del empleo formal, sino el modo en que el hogar de origen condiciona esa trayectoria. Cuando el principal sostén económico accede a un empleo pleno, las chances de que el joven permanezca dentro del sistema educativo aumentan de manera considerable; cuando ese adulto enfrenta precariedad o desempleo, la probabilidad de que el joven tampoco estudie ni trabaje se dispara. La economista subraya que el origen social opera como un filtro previo al mercado laboral, y que las políticas de empleo juvenil deben contemplar esa transmisión intergeneracional de la vulnerabilidad. En su lectura, el mes que viene habrá que mirar con atención la evolución del empleo pleno entre los jefes de hogar de estratos bajos, dado que esa variable aparece como la llave que define si la próxima generación de jóvenes podrá sostener estudio y trabajo en simultáneo.
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