Gates dice que la IA puede salvarnos o hundirnos y, claro, no hay plan
El fundador de Microsoft publicó en su blog una advertencia inquietante: la inteligencia artificial puede achicar la brecha entre ricos y pobres o hacerla un abismo. Y lo más grave, según él, es que nadie está coordinando nada para evitarlo.
¿Otra vez Bill Gates salvando al mundo desde su blog? Bueno, esta vez el diagnóstico no es tan optimista como los de antes. El fundador de Microsoft publicó un texto largo donde sostiene algo incómodo: la inteligencia artificial puede ser el mejor invento para repartir oportunidades en el planeta o la máquina perfecta para concentrar todavía más riqueza en pocas manos. La diferencia, dice, la hacemos nosotros. Y no estamos haciéndola.
Gates arranca con un diagnóstico crudo: "No existe ningún plan para facilitar la transición a la era de la IA". Para alguien que construyó un imperio del software, admitir que falta hoja de ruta no es menor. Después, lista tres riesgos concretos que, traducido a lo doméstico, van más o menos así: te pueden dejar sin trabajo (el famoso reemplazo de la máquina de escribir, pero ahora sos vos), te pueden estafar con un video falso del presidente del club diciendo cosas que nunca dijo, o podés terminar tan enganchado al chat de inteligencia artificial que se te olvida hablar con tu hijo. Lo último lo dice Gates citando una encuesta: a mayor uso de herramientas de IA, menos pensamiento crítico, sobre todo en jóvenes.
¿Y los rubros que tiemblan?
- Ventas y atención al cliente: el chatbot ya no te deja esperar 40 minutos en línea.
- Ingeniería de software: la IA escribe código más rápido que muchos juniors.
- Asesoría jurídica: contratos y búsquedas legales, cada vez más automatizados.
- Puestos de nivel básico e intermedio en general: el blanco principal, según Gates.
También menciona los daños directos, esos que se cuelan en la vida cotidiana: fraude, desinformación, falsificaciones digitales (deepfakes, le llaman ahora a los videos truchos que parecen reales) y vigilancia masiva. "Son algunos de los perjuicios que muchas personas sentirán con mayor intensidad", escribió. Y remata con su frase más fuerte: "Incluso en las mejores circunstancias, la transición a esta nueva era de la IA será uno de los periodos más turbulentos de la historia de la humanidad". Claro que, como buen optimista con, también señala dónde la tecnología puede achicar distancias: hospitales chicos sin especialista a las tres de la mañana, escuelas en pueblos sin internet, asistencia para personas con discapacidad. Habrá que ver quién llega primero: la IA buena o la IA que nos pasa por encima. Veremos.
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