Cuando el rumor se impone al desmentido: De Brito y Granados se cruzaron al aire por la venta de OLGA
Un trascendido sobre un supuesto cambio societario en el canal de streaming expuso la frágil frontera entre la información verificada y la versión que sobrevive a pesar de la negativa de su protagonista. Ángel de Brito lo instaló en LAM y Migue Granados le salió al cruce desde X con una pregunta incómoda.
Lo que empezó como una de esas versiones que sobrevuelan las redacciones y los sets de streaming terminó, esta semana, en un cruce público con chicana incluida entre dos de los conductores más escuchados del espectáculo argentino. Ángel de Brito, al frente de su ciclo LAM, dejó correr el trascendido de que Migue Granados habría vendido su participación en OLGA, el canal de streaming que el propio Granados cofundó y que se convirtió, en apenas dos años, en una de las plataformas de habla hispana con mayor crecimiento. Y lo hizo aun cuando, según su propia admisión, Granados se lo había desmentido en privado.
La mecánica del episodio es la que más incomoda. De Brito contó en cámara que él mismo había llamado a Granados para chequear la información y que el conductor le había negado la operación de manera directa. Sin embargo, el conductor de LAM sostuvo igual la hipótesis: deslizó que la cifra involucrada era importante y que, aun en el escenario de una venta, Granados permanecería en el canal aunque dejara la conducción diaria, supuestamente por cansancio. Es decir, el desmentido del protagonista convivió, durante varios minutos al aire, con la misma versión que ese desmentido buscaba desactivar.
La respuesta de Granados y el ida y vuelta
Granados recogió el guante desde su cuenta de X con un recorte del segmento y una frase que resume el núcleo de la discusión: "El tipo pregunta en privado. Le contás que no y cuenta que sí". El mensaje apunta a una incomodidad concreta, la de quien siente que su palabra no alcanza para frenar la circulación de un rumor que él mismo se tomó el trabajo de desmentir antes de que saliera al aire.
De Brito respondió con una chicana personal y le sugirió "escuchar mejor", además de llamarlo "streamer de cristal". Granados eligió cerrar el cruce con humor, que es su marca registrada cuando la situación lo permite: "¿Vos me estás mandando a drogar, Ángel?". Ahí, al menos en lo público, terminó la discusión. Lo que no terminó es el rumor, que sigue circulando sin resolución concreta: la única respuesta directa conocida sobre una eventual transferencia de la participación de Granados en OLGA sigue siendo su propia negativa.
Una pelea con antecedentes
- Meses atrás, cuando Granados evitó una nota con un canal de televisión, De Brito ya lo había calificado de "llorón" y lo había comparado desfavorablemente con Nico Occhiato, al que ubicó en una generación de conductores más resistente.
- El cruce dejó al descubierto un debate de fondo sobre la relación entre la televisión abierta tradicional y las plataformas digitales, dos mundos que conviven cada vez más pero que todavía se miran con recelo.
- De Brito mencionó además que Verónica Lozano y Leo Montero habrían recibido propuestas para conducir una franja en OLGA, aunque ninguna de esas versiones prosperó ni aporta confirmación sobre un traspaso societario.
Mirado desde afuera, el episodio deja una pregunta incómoda que excede a De Brito y a Granados y que atraviesa al periodismo de espectáculos en general: ¿dónde termina el trascendido legítimo, ese que un medio difunde con sus advertencias de rigor, y dónde empieza la difusión de información que ya fue desmentida por su protagonista? Yo creo que el problema no es sólo qué se dice, sino cuánto pesa la palabra del que desmiente frente al ruido del que sostiene la versión. Y este cruce, más allá de las chicanas, lo dejó a la vista de todos.
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