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LUN, 31 AGO 2026
Turismo

Aguas que curan y reposicionan: cómo crece el termalismo argentino de la mano de obras y nuevos públicos

Más de 40 complejos distribuidos por todo el país viven un repunte que se sostiene hace una década. Entre Ríos y Santiago del Estero concentran la demanda, pero Buenos Aires y Neuquén ya se anotan con proyectos propios.

JM
Julieta MoralesTurismo · 31 DE AGO DE 2026 · lectura 3 min

Si alguna vez sentiste que tu cuerpo te pedía una pausa, probablemente no estés solo: cada vez más argentinos eligen pasar unos días metidos en agua caliente, entre vapores y minerales, en lugar de apurar un city break cualquiera. El turismo termal vive en la Argentina una etapa de expansión que no se detiene, con más de 40 complejos termales distribuidos a lo largo del país y una demanda que crece año tras año.

La Secretaría de Turismo, Ambiente y Deportes de la Nación lo resume con una frase: hay un "crecimiento sostenido a partir de la ampliación y jerarquización de su infraestructura, la diversa oferta de actividades y el creciente interés de personas que desean mejorar su bienestar en un entorno natural y de relajación". Traducido: ya no se trata sólo de ir a bañarse, sino de combinar salud, paisaje y descanso.

Dos polos que no aflojan

Los grandes protagonistas del mapa termal siguen siendo Las Termas de Río Hondo, en Santiago del Estero, y la provincia de Entre Ríos. En la última década, las visitas a los hoteles termales de Río Hondo se duplicaron, según los registros oficiales. En Entre Ríos, que reúne 16 centros termales repartidos en 13 ciudades, el crecimiento llegó al 110% en el mismo período; sólo en 2023 recibió a más de 2,5 millones de visitantes. Santiago del Estero, por su parte, registró ese año más de 170.000 personas alojadas en sus hoteles termales.

Lo nuevo, que también importa

  • Termas de Tapalqué: abrió en 2023 en la provincia de Buenos Aires, a 265 kilómetros de la Ciudad. Una alternativa cercana para quienes no quieren volar ni manejar más de tres horas.
  • Centro de Rehabilitación Termal de Loncopué: reabrió en abril de 2026 en Neuquén, con foco en kinesiología y fisioterapia. Pensado para tratamientos médicos y recuperación.
  • Inversión privada en marcha: varios complejos históricos modernizaron piletas, hoteles y servicios para acompañar la suba de visitantes.

Como ve, la oferta dejó de ser patrimonio exclusivo del norte o de la Mesopotamia. Ya hay un menú federal con temperaturas y minerales para todos los gustos.

No todas las aguas son iguales (y eso importa)

Antes de elegir destino conviene entender qué se está buscando, porque las aguas varían mucho según el lugar. Se clasifican, según la temperatura, en hipotermales (entre 20 y 35 grados), mesotermales (de 35 a 45) e hipertermales (por encima de los 45). Por su composición mineral predominante, pueden ser sulfurosas, cloruradas, bicarbonatadas o ferruginosas, entre otras. Cada combinación abre la puerta a tratamientos distintos: desde problemas de piel hasta dolencias óseas o respiratorias.

“Los beneficios son sobre todo de relajación, y el sistema más beneficiado es el osteoarticular.”Durval Chaud, médico responsable del equipo de salud del Hotel Los Pinos (Las Termas de Río Hondo)

En el Hotel Los Pinos, por ejemplo, las aguas promedian los 42 grados en origen y se mueven entre los 39 y los 44 en las distintas piscinas. Chaud explica que contienen una variedad de minerales, sin que ninguno predomine en exceso, y detalla los efectos más notorios: exfoliación y absorción de minerales en la piel, apertura de poros y, a nivel cardiovascular, una vasodilatación que mejora la circulación. O sea, no es magia: es química y calor trabajando juntos.

Cuándo conviene ir (y cuánto gastar)

La mejor época para aprovechar las termas argentinas es el otoño y el invierno: las temperaturas exteriores más frescas hacen que el agua caliente se disfrute el doble y los destinos del interior suelen ofrecer tarifas más bajas fuera de la temporada alta de verano. En Río Hondo y Entre Ríos, un día de termas con alojamiento estándar arranca en torno a los 25.000 a 40.000 pesos por persona, aunque los complejos con tratamientos específicos pueden superar esa cifra con facilidad. Para llegar a Las Termas de Río Hondo se puede volar a Santiago del Estero y combinar remis o transfer; a Entre Ríos se accede por las rutas 12 y 14 desde Buenos Aires en unas seis horas, o con vuelos a Paraná o Concordia. Una alternativa menos conocida pero muy recomendable es el ya mencionado complejo de Loncopué, ideal si viajás desde la Patagonia o querés sumar la cordillera neuquina al plan termal.

JM

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