Tambo familiar en Saladillo recibe visitantes y ofrece degustación de productos naturales
En Cazón, un pequeño pueblo del partido de Saladillo, la familia Prato convirtió su chacra en un emprendimiento productivo que combina la elaboración artesanal de yogures, dulce de leche y mermeladas sin aditivos con visitas guiadas abiertas al público. El recorrido cubre desde los frutales y el pastoreo rotativo hasta la fábrica de yogur, y cierra con una degustación. Las reservas se gestionan por internet.
Cazón tiene unos 250 habitantes y queda dentro del partido de Saladillo. Ahí, en una chacra de 28 hectáreas, funciona Pasturas de Cazón, un tambo familiar que produce yogures, dulce de leche, cremas y mermeladas sin conservantes, aditivos ni saborizantes artificiales, y que desde hace un tiempo abre sus puertas a visitantes.
La historia arranca en 1982, cuando la familia compró el terreno con la idea de edificar una casa y criar algunas vacas. La construcción llevó once años. Durante la pandemia, el tiempo disponible se convirtió en oportunidad: empezaron a experimentar con los subproductos de la leche recién ordeñada de su primera vaca Jersey y aprendieron a elaborar manteca, dulce de leche y crema de manera casera. Después sumaron el yogur y las mermeladas, compraron más vacas e instalaron un tambo formal.
El sistema productivo es lo que los propietarios llaman "kilómetro cero": la leche no viaja. Desde el tambo hasta la sala de elaboración hay seis metros de cañería. Las vacas siguen un pastoreo rotativo con siete especies de pasturas distintas, para asegurar una dieta completa. Dos veterinarios que viven cerca del establecimiento controlan el rodeo cada semana. El tambo cuenta con seis bajadas semiautomáticas y el predio incorpora termotanque solar, paneles solares y un sistema de recuperación de agua de lluvia para riego y bebederos.
Los productos se venden en el supermercado de la Cooperativa de Saladillo, en ferias y en tiendas saludables. La línea de frutos cultivados en el campo (frambuesas, arándanos, moras y frutillas) abastece buena parte de la producción de mermeladas.
La "experiencia tambo" que ofrecen a los visitantes recorre los frutales, el tambo, la fábrica y las áreas de pastoreo al aire libre. Termina con una degustación servida con vajilla antigua: yogur, mermeladas, dulce de leche, panqueques, tostadas y, en invierno, leche chocolatada. El circuito está pensado para grupos de todas las edades, incluyendo visitas escolares. La reserva se hace por internet.
¿Te animarías a pasar un día de campo combinando recorrido productivo y degustación? Contanos en los comentarios.
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