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MIÉ, 09 SEPT 2026
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Scola, 37 puntos y un récord que sigue haciendo ruido: Popovich se fue de la tribuna masticando bronca

A dieciséis años de la actuación más grande de un argentino en un Mundial de básquet, la historia detrás de la noche en que Luis Scola desarmó a Brasil y dejó mudo a un futuro entrenador de la NBA.

FL
Federico LombardiDeportes · 9 DE SEPT DE 2026 · lectura 2 min

Lo vi con estos ojos. Aquella noche del 7 de septiembre de 2010, en el estadio Sinan Erdem de Estambul, Luis Scola tomó el balón, se acomodó en el poste bajo y empezó a trabajar. Uno a uno. Sin prisa. Anderson Varejao por aquí, Tiago Splitter por allá, ninguno le encontró la vuelta. El pibe terminó con 37 puntos, récord absoluto para un argentino en Mundiales, en una victoria por 93-89 sobre Brasil que le cambió la cara al torneo.

Lo de Scola fue de esos partidos que un periodista no olvida. Estuvo un solo minuto afuera de la cancha en todo el encuentro. Sobre el cierre, con el partido palo y palo, metió diez puntos al hilo para sellarlo. Pablo Prigoni manejaba los hilos desde la base y le servía la pelota en bandeja. Rubén Magnano, que esa noche miraba desde el banco de enfrente -dirigía a Brasil-, lo resumió con una frase que todavía resuena: "De 10 posesiones, iba a tomar ocho. Así y todo, convertía".

Popovich, el testigo que se levantó enojado

En la tribuna, un nombre grande de la NBA padecía el show. Gregg Popovich, por entonces entrenador de los San Antonio Spurs, se paró antes del final, pidió permiso y se fue del estadio. No era por el resultado: era por él. Los Spurs habían drafteado a Scola en 2002 y nunca lo habían contratado. Lo habían cambiado. Y mientras el delantero los hacía papilla, el coach repetía entre dientes, según recoge el libro "El Abanderado": "No puedo creer que cambiamos a este jugador".

“Ellos no saben que este fue uno de los partidos más emocionantes que me tocó jugar. Algún día alguien les contará.”Luis Scola, sobre sus hijos

El partido que viene

Dieciséis años después, aquel 37 sigue siendo la marca a batir para cualquier argentino en una Copa del Mundo. La nueva camada ya muestra talento de sobra, pero la vara quedó altísima. El próximo desafío de la selección será demostrar que el recambio no solo viene, sino que viene para romperla. Habrá que estar atentos: cuando un récord lleva tanto tiempo sin caer, siempre aparece un pibe con hambre de gloria.

FL

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