Platense se dio el gusto de ganarle a Fluminense, pero la fiesta en Vicente López quedó corta
Te lo cuento desde la tribuna, con la garganta todavía raspada de tanto cantar. El Calamar se quedó a un suspiro de la hazaña. Le ganó 2 a 1 al Fluminense en Vicente López, se puso a tiro de los penales, pero no pudo con el reloj ni con el gol de Agustín Canobbio en el segundo tiempo. El conjunto de Martín Palermo se despidió de la Copa Libertadores en los cuartos de final, eliminado por el 3 a 2 del global.
Un primer tiempo para el infarto
Lo de Mainero fue cosa seria. A los 29 minutos, le pegó a un despeje corto de Julián Millán y la pelota se desvió antes de meterse. Gol. Y a los 47, ya con el tiempo cumplido, levantó la pelota desde la derecha y Sepúlveda la mandó de cabeza al ángulo contrario. 2 a 0 y la serie empatada. La gente se vino abajo. Parecía el Maracaná de Núñez en sus mejores noches. Flávio, el arquero brasileño, se había lucido antes con un mano a mano ante Saborido y un cabezazo de Vázquez. Del otro lado, Ganso había tenido la suya con un pase atrás de Soteldo, pero la tiró por arriba. Era el partido que cualquiera de los dos podía ganar.
Hasta que pasó lo que pasa siempre en estas series: un descuido en el medio, una pérdida de Pablo Ferreira, Canobbio se escapó, enganchó y la puso junto al palo. Silbato. Silencio. Platense necesitaba un gol más y no llegó. Flávio le sacó otro cabezazo a Vázquez sobre el final y Mendia, mal posicionado, desperdició el rebote. Del otro lado, Canobbio casi repite la fórmula con un centro para Hulk, que definió por arriba del travesaño. Los cinco minutos de adicionado no alcanzaron. La Libertadores sigue sin un equipo argentino en semifinales y el Marrón se vuelve a poner el overol del torneo local, que es lo que le toca.
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