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SÁB, 19 SEPT 2026
Tecnología

Le metieron el cerebro de una mosca a un Doom y ahora clasifica mails: ¿la próxima revolución de la IA o un truco de laboratorio?

Un mapa digital con 166.000 neuronas de Drosophila se usó para jugar, decidir inversiones y filtrar correos. Anda, pero lejos de la inteligencia artificial clásica.

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Tomás AguirreTecnología · 19 DE SEPT DE 2026 · lectura 2 min

¿Te imaginás que el cerebro de una mosca del frutero termine decidiendo si tu mail es spam o si conviene comprar una cripto? Parece broma, pero un grupo de investigadores lo hizo. Tomaron una reconstrucción digital completa del sistema nervioso central de una Drosophila melanogaster macho, la llamaron MaleCNS v1.0, y la enchufaron a tareas tan disímiles como clasificar mensajes, controlar al protagonista de Doom y operar con criptomonedas en una cartera simulada.

El modelo no es chico: tiene más de 166.000 neuronas, unos 125 millones de conexiones y cerca de 11.700 tipos celulares. Lo armaron en conjunto gente de Google Research, el HHMI Janelia Research Campus, Harvard y Princeton. Abarca el cerebro adulto y el cordón nervioso ventral, o sea, incluye el cableado que va de los sentidos a los músculos.

¿Y qué tan bien les fue?

En la prueba de clasificación de correos, la simulación alcanzó alrededor del 80 % de la precisión de una red neuronal artificial chiquita hecha a medida para esa tarea. Ojo: ese número es relativo, no significa que acertó 8 de cada 10 mails. Es una forma de medir que el cerebro de mosca se acerca, pero sin igualar, a un sistema mucho más simple diseñado específicamente para eso.

El ingeniero Alex Wormuth fue el más creativo: conectó el conectoma al clásico Doom. Cada cuadro del juego se transforma en estímulo para las neuronas sensoriales simuladas. Brillo, color y movimiento viajan por la red y salen como instrucciones de teclado. Cuando el personaje recibe daño sin morir, se activan células dopaminérgicas que funcionan como señal de refuerzo, el mismo truco que usa el cerebro real para aprender a base de premios y castigos.

¿Inversiones? Mejor no ir al banco con esto

Esa misma lógica de premio-castigo la llevó a Stonkfly, un proyecto donde gráficos financieros activan 15 células vinculadas a ganancias y otras 2 asociadas a pérdidas. El sistema decide compras y ventas sobre una cartera virtual de criptomonedas. Los autores aclaran que es un experimento: no publicaron resultados que permitan tomarlo como consejo de inversión. Vamos, ni loco metas tu plata en una mosca.

Otros desarrolladores, en tanto, lo probaron en Super Mario 64, en Beat Saber, en resolver salas de escape e incluso en diseñar tipografías. Todos estos usos necesitan agregarle una capa de simulación encima del conectoma, que es el mapa que describe cómo se conectan las neuronas entre sí.

El conectoma se obtuvo cortando el sistema nervioso en rebanadas ultrafinas y fotografiándolas con microscopía electrónica. De ahí salieron millones de imágenes que después se reconstruyeron con ayuda de inteligencia artificial. La conclusión de los autores es clara: el modelo sirve para investigar cómo procesa información ese cableado biológico, pero las simulaciones son más lentas y menos precisas que cualquier red artificial diseñada para una sola tarea. Veremos si en unos años la mosca le gana al algoritmo, o si esto queda en el cajón de los experimentos curiosos.

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Tomás AguirreTecnología

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