Garbanzos con zamburiñas: el guiso de lata que salva cualquier noche
Una receta que se arma en menos de media hora con garbanzos ya cocidos y una conserva de zamburiñas, con el truco justo para que el marisco no se endurezca y la salsa quede con cuerpo.
Si te toca una de esas jornadas en las que llegás a la cocina sin ganas de complicarte pero querés comer algo con sabor de verdad, este guiso de garbanzos con zamburiñas puede ser tu salvavidas. La base son dos ingredientes que ya vienen listos: un tarro de garbanzos cocidos y una lata de zamburiñas en salsa de vieira. A eso se le suma una cama de cebolla, ajo y tomate, un chorrito de vino blanco y condimentos de toda la vida, como comino, laurel y pimentón dulce.
El costo total de la preparación, en el contexto argentino actual, ronda los 6.000 a 9.000 pesos por porción, dependiendo de la marca de las conservas y de si usás garbanzos de lata o de potes de vidrio, que suelen ser un poco más caros. Para conseguir los ingredientes no hace falta ir demasiado lejos: cualquier supermercado o dietética los tiene, y las zamburiñas en lata se consiguen bien en las góndolas de conservas premium o en pescaderías.
El paso a paso, sin vueltas
- Sofreír la cebolla picada en aceite de oliva a fuego bajo hasta que se transparente.
- Sumar el ajo picado y cocinar hasta que largue aroma, sin que se queme.
- Incorporar el tomate rallado y dejarlo al fuego hasta que pierda el agua y concentre sabor.
- Agregar un chorrito de vino blanco y dejar evaporar un par de minutos.
- Condimentar con comino, una hoja de laurel y pimentón dulce.
- Sumar los garbanzos con un poco de agua o caldo y cocinar a fuego medio unos minutos para que absorban los sabores.
- Incorporar las zamburiñas con su salsa solo al final y calentar dos minutos, el tiempo justo para que no se endurezcan.
- Terminar con un aderezo de ajo, perejil y aceite de oliva virgen extra en crudo.
Como alternativa menos conocida, podés reemplazar las zamburiñas por mejillones al natural en lata, que dan un resultado similar y suelen ser más fáciles de conseguir en cualquier almac chino o supermercado de barrio. El procedimiento es el mismo: incorporar al final, calentar apenas y dejar que su líquido se mezcle con el guiso.
Para maridar y para servir
El plato se banca solo, bien caliente en un plato hondo, pero si querés estirarlo un poco más, una buena opción es acompañarlo con pan bien tostado para rebañar la salsa. Del lado del vino, un blanco fresco con algo de acidez, como un albariño, va de maravillas: corta la untuosidad del guiso y realza el sabor del marisco. La mejor época para preparar este tipo de recetas con conservas es el invierno, cuando el cuerpo pide platos calientes y reconfortantes, aunque bien puede cocinarse todo el año, especialmente en noches frescas de primavera o de otoño en el sur argentino.
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