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LUN, 19 OCT 2026
Vida

Cuando el cuerpo avisa antes de toser: las señales silenciosas de la neumonía que suelen pasar por alto los argentinos

El cansancio profundo, la respiración agitada y las náuseas pueden aparecer días antes que la tos y la fiebre. Especialistas coinciden en que prestar atención a esos indicios tempranos marca la diferencia, sobre todo en mayores de 65 años y en personas con enfermedades crónicas.

MF
Micaela FerreyraSociedad · · lectura 3 min
Cuando el cuerpo avisa antes de toser: las señales silenciosas de la neumonía que suelen pasar por alto los argentinos

Eran las siete de la tarde y Marcela, de 58 años, seguía en el sillón de su living sin animarse a levantarse. Hacía tres días que arrastraba una fatiga que no le cerraba: no había tos, no había fiebre, pero sentía que le faltaba el aire cada vez que subía las escaleras del edificio de siempre, en el barrio porteño de Villa Devoto. Recién cuando su hija la vio respirar agitada mientras hervía la pava eléctrica para el mate, decidió llevarla a la guardia. El diagnóstico fue neumonía. "Ni siquiera me había dado cuenta de que estaba enferma de verdad", me dijo Marcela esta semana desde su casa, mientras recuperaba el aliento con la ventana abierta. Esa escena se repite, según los especialistas consultados, más de lo que la mayoría cree.

Por qué la tos y la fiebre no siempre son la primera alarma

La neumonía es una infección que inflama los alvéolos pulmonares y los llena, en algunos casos, de líquido o pus, lo que dificulta el paso del oxígeno al organismo. Puede ser bacteriana, viral o fúngica: entre los agentes bacterianos más comunes están el Streptococcus pneumoniae y el Mycoplasma pneumoniae, y entre los virales, los mismos que provocan gripe o covid-19. Pero lo que suele escapar al radar de los pacientes es que el cuerpo empieza a dar señales mucho antes de los síntomas clásicos.

“La fatiga y el cansancio pueden aparecer primero y ser profundos. Si bien la tos es casi universal, algunas personas no tienen mucha fiebre.”Gerald Weinhouse, neumonólogo de la División de Medicina Pulmonar y Cuidados Críticos de Mass General Brigham
  • Cansancio intenso y persistente, que no se explica por el ritmo habitual.
  • Respiración acelerada o sensación de falta de aire ante esfuerzos mínimos.
  • Latidos rápidos y malestar general sin causa aparente.
  • Náuseas, falta de apetito y, en algunos casos, diarrea.
  • Confusión repentina, somnolencia excesiva o desorientación, sobre todo en mayores de 65 años.

El neumonólogo Gerald Weinhouse, referente internacional en medicina pulmonar, fue categórico al describir el cuadro inicial. Lo que él describe como fatiga profunda coincide con lo que Marcela sintió durante días en su sillón del living. En los adultos mayores, además, la temperatura corporal puede estar incluso por debajo de lo normal, lo que refuerza un dato clave: la ausencia de fiebre no descarta la enfermedad. Y cuando el cuadro avanza, pueden sumarse presión arterial baja, diarrea o alteraciones del estado mental que requieren consulta inmediata.

Quiénes deben mirar estas señales con más atención

Los grupos con mayor riesgo de complicaciones son los bebés y niños pequeños, los adultos mayores, los fumadores y quienes conviven con enfermedades cardíacas, pulmonares, diabetes, asma o cáncer, además de quienes reciben tratamientos que reducen las defensas. Entre las complicaciones posibles aparecen la acumulación de líquido alrededor de los pulmones, la presencia de bacterias en sangre, abscesos pulmonares e insuficiencia respiratoria que puede demandar internación.

Conviene consultar a un médico cuando la tos persiste varios días y empeora, cuando aparece dolor en el pecho al respirar, cuando los síntomas reaparecen después de una mejoría inicial o cuando la fiebre se mantiene en 37 °C o más con sudoración y escalofríos. En el caso de Marcela, la consulta a tiempo y un ciclo de antibióticos la devolvieron a sus rutinas: ya vuelve a preparar el mate de las siete, aunque ahora, según me cuenta entre risas, se toma un minuto antes de la primera yerba para controlar cómo respira. Esa pausa, dicen los especialistas, puede ser la diferencia entre un susto y una complicación seria.

MF

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