Coquito, el templo del pancho de cinco mil que sobrevive en San Isidro desde hace 50
En Belgrano 92, a metros de la estación de tren, un local de veinte metros cuadrados y cuatro banquetas sostiene una receta de 1955 que se mide por tandas en Navidad.
Te imagino bajando en la estación de San Isidro, del lado que da al centro. A doscientos metros, sobre la calle General Manuel Belgrano, casi en la 92, vas a encontrar un local angosto, de veinte metros cuadrados y apenas cuatro banquetas. Es Coquito, un puesto de panchos al paso que funciona desde 1955 y que, contra toda lógica de las franquicias y las cadenas, sigue en manos de las mismas familias fundadoras.
Qué se come y cuánto sale
La propuesta es acotada a propósito: panchos medianos, aderezos a elección y bebidas, entre las que se cuela un clásico de la casa, el licuado de banana. Cada pancho cuesta $5.000 y no hay papas fritas en ninguna de sus formas, ni como acompañamiento ni para coronar la salchicha. Para llegar, lo más simple es bajar en la estación de San Isidro del ramal Retiro–Tigre y caminar cinco minutos por Belgrano hacia el río.
- Mostaza clásica
- Mayonesa
- Kétchup
- Salsa golf
- Mostaza con miel
- Alioli
- Sriracha
El pan lo elaboran en una panadería de Acassuso, con una receta y un tamaño pensados a medida de los dueños. Antes de servirlo, lo calientan a baño maría para que tome vapor y quede húmedo. La salchicha, de estilo alemán y con piel, se produce especialmente para Coquito y llega pasteurizada, por lo que alcanza con unos minutos de calor antes del armado. La mayoría de los clientes come parado, junto al mostrador o apoyados en la barra que está enfrente.
Una historia que se mide por generaciones
El negocio arrancó en 1955, cuando Gustavo Grandinetti y Atilio Rubini se asociaron. Hoy siguen adelante las dos familias, con presencia de la cuarta generación. Atienden Javier y su hermano Adrián, y cuentan que tuvieron la chance de sumar el local de al lado, pero prefirieron mantener las dimensiones originales para no perder la lógica al paso. De lunes a sábados abre de 8 a 20.15 y domingos de 10 a 18.30.
Los sábados la cuadra se vuelve peatonal y la actividad se nota. En jornadas fuertes salen más de mil panchos, y el 23 y 24 de diciembre la cifra puede trepar a los 1.700. Javier Rubini prefiere despachar los pedidos grandes por tandas, para que ninguno llegue frío. Por la barra pasan vecinos que vuelven desde la infancia y también visitantes del sur y del oeste del conurbano que los conocieron por las redes.
“Tuvimos la oportunidad de agrandar el local con el de al lado, pero elegimos quedarnos como empezamos.”Javier Rubini, socio de Coquito
Si buscás una alternativa menos conocida en la zona, a pocas cuadras, sobre la misma Belgrano pero ya casi en la zona de la catedral de San Isidro, hay otros carritos históricos de panchos que trabajan fines de semana. No tienen la trayectoria de Coquito, pero suelen tener fila corta y precios similares, ideales si te cruzás y lo encontraste cerrado. La mejor época para ir es en primavera y en los primeros días de diciembre, cuando el calor todavía no aprieta y la cuadra empieza a llenarse de paseantes antes del pico de Navidad.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
La Estrella Noticias