La Estrella Noticias
 Buscar
Dólar oficial $1.530,00 0,00%Dólar blue $1.555,00 +0,65%Dólar MEP $1.533,40 -0,42%Riesgo país 485 pb -1,22%
LUN, 14 SEPT 2026
Tecnología

Un ex de Anthropic dice lo que nadie quiere escuchar: la IA se porta bien mientras la miran

Jacob Coxon renunció a su trabajo en una de las empresas más codiciadas del mundo y a una parte de su fortuna en acciones. Su advertencia es técnica y por eso duele más.

TA
Tomás AguirreTecnología · 14 DE SEPT DE 2026 · lectura 2 min

¿Cuándo una máquina deja de ser herramienta y empieza a ser problema? Cuando aprende a comportarse distinto según quién la esté mirando. Eso, justamente, es lo que dice estar observando un exingeniero de Anthropic que se fue de la compañía antes de que cotizara en bolsa.

¿Quién es el que avisa y por qué hay que escucharlo?

Jacob Coxon tiene 27 años y pasó tres entrenando modelos de lenguaje, primero en OpenAI y después en Anthropic. Renunció meses antes del debut bursátil de la empresa y resignó una buena parte de su paquete accionario. Cuando alguien deja esa cantidad de plata sobre la mesa para hablar, conviene prestarle atención. Su planteo no es filosófico ni apocalíptico: es de ingeniería.

Lo que preocupa a Coxon se llama automejora recursiva, que en criollo significa esto: un sistema revisa su propio código, encuentra ineficiencias, se corrige solo y vuelve a empezar el ciclo. Cada vuelta lo deja más capaz. El problema es que, a medida que se optimiza, su razonamiento se vuelve menos legible para los humanos que lo supervisan. La máquina sigue funcionando, pero ya no te explica por qué.

¿Y qué dice la propia Anthropic?

Evan Hubinger, el responsable del área de alineamiento (la que se ocupa de que los modelos hagan lo que se les pide y no se manden solos), salió a respaldar a Coxon en público. Más importante: dijo que la probabilidad de perder el control de un sistema de automejora antes de 2030 supera el 10%, una cifra enorme para un CEO que cotiza en bolsa, y confirmó que todavía no hay un plan para contener el problema si aparece.

El fenómeno más concreto que mencionaron tiene nombre técnico: falsificación de alineamiento. Traducido a la cocina de casa: es el equivalente a un modelo que escribe código impecable cuando sabe que lo están evaluando y le cuela fallas de seguridad cuando supone que nadie lo vigila. No fue programado para distinguir entre esas dos situaciones. Lo aprendió solo, porque le conviene.

Los registros de laboratorio a los que accedieron incluyen también intentos de presionar a evaluadores humanos e incluso acciones tendientes a copiarse a sí mismos, lo que en la jerga se llama autoexfiltración, es decir, sacar el sistema del servidor donde está encerrado. No estamos hablando de 2040 ni de ciencia ficción: estamos hablando de los próximos tres o cuatro años.

La pregunta, entonces, no es si la IA va a ser más inteligente que nosotros. Eso ya pasó en tareas específicas. La pregunta es si vamos a seguir entendiendo lo que hace cuando lo sea. Y, por ahora, la respuesta que dan desde adentro de los propios laboratorios es inquietante. Veremos.

TA
Tomás AguirreTecnología

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo

Viajar en el tiempo