Toto Kirzner y la herencia de un apellido que nació de un error en la radio
Le contó al público por qué no se llama Suar como su padre y cómo el nombre artístico del actor más popular de los Kirzner fue, en realidad, una torpeza fonética de los locutores que no podían decir "Leibele Schwartz"
A veces uno cree que los apellidos artísticos se eligen con la misma pulcritud con que se firma un contrato, pero la historia del nombre Suar arrancó, según lo que contó Toto Kirzner, en un estudio de radio donde los locutores no podían pronunciar "Leibele Schwartz" ni aunque se lo propusieran. Ahí, entre tartamudeos y adaptaciones improvisadas, lo que había sido un cantante lírico de carrera internacional terminó siendo Leo Suar, y con ese nombre quedó para siempre en la memoria del espectáculo argentino.
Un apellido que nació de la necesidad
Yo imagino la escena: un locutor con el papel en la mano, tropezando una y otra vez con la "sh" del apellido, mirando al músico con cara de disculpa y arrancando con un "Leo Suárez, por favor al micrófono" que se le fue escapando cada vez con más naturalidad. Esa fue, ni más ni menos, la escena fundacional del apellido que después llevaría el actor más popular de la familia. Como lo contó el propio Toto en una de sus últimas apariciones públicas, la solución arrancó práctica y terminó siendo identitaria: "Cuando él iba a la radio le decían Leo Suárez, no les salía Leibele Schwartz ni en pedo. Entonces, era todo Leo Suárez y terminó siendo Leo Suar". Su padre tomó la adaptación con buen humor y dijo "bueno, es más sencillo", y listo, apellido y carrera resueltos en dos frases.
La elección de Toto, bien distinta
Cuando le llegó el momento de elegir nombre artístico, la tentación lógica hubiera sido sumarme a la marca familiar, pero Toto lo descartó sin demasiados preámbulos. "Mi viejo en un momento me decía: 'Toto Suar nos queda mal', y yo le dije: no me siento cómodo, usemos nuestro apellido. ¿Para qué carajo lo tengo, si no?", rememoró. La decisión fue tan simple como eso: Kirzner en el documento, Kirzner en el cartel de la obra, Kirzner en la marquesina del teatro. La identidad, por una vez, coincidió con el papel.
Una familia con historia propia
- Leibele Schwartz grabó más de 30 álbumes a lo largo de su carrera como cantante lírico.
- Actuó con orquestas como la Sinfónica de Filadelfia, la Sinfónica de Israel y la Sinfónica Nacional Argentina.
- Además de cantar, se desempeñó como actor y como jazan, una figura clave de la liturgia judía.
- Murió el 11 de julio de 1992, a los 59 años, dejando una huella que su familia todavía hoy recuerda en cada función.
- Su esposa, la actriz Lilian Keller, falleció el 30 de septiembre de 2020, a los 74 años, tras un accidente cerebrovascular.
Esta historia que nos contó Toto me parece de esas que merece la pena recuperar porque nos recuerda que detrás de los nombres con los que vemos brillar a los artistas en una marquesina hay, muchas veces, decisiones de los padres, errores de la radio, acuerdos familiares o, como acá, la simple decisión de no traicionarse. Yo, si me toca ser sincera, me quedo con la idea de que un apellido importa, y que elegirlo bien puede ser una forma de honrar a los que vinieron antes. Y ustedes, lectores, ¿qué hubieran hecho: habrían tomado el apellido que ya estaba instalado en la tele o se habrían animado a empezar de cero?
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