Oppenheimer por fin aterriza en Netflix: la cita que muchos esperaban para revivir (o descubrir) la bomba atómica de Nolan
El 21 de septiembre llega a la plataforma la película que cambió la carrera de Christopher Nolan y le dio a Cillian Murphy el papel de su vida. Tres horas de cine que se pueden volver a ver desde el sillón de casa.
Me acuerdo perfectamente de la sala del cine noche del estreno: butacas que crujían, el murmullo bajo del público acomodándose, esa sensación de que íbamos a pasar un rato largo pero que ninguno pensaba perderse ni un minuto. Cuando la pantalla se apagó y empezaron a pasar los créditos, la gente no se movía. Costaba pararse. Eso, que tantas veces se dice y pocas veces es cierto, esta vez fue real. Y bueno, ahora esa misma experiencia se puede volver a tener (o vivir por primera vez) desde el sillón de casa: Oppenheimer, la película de Christopher Nolan sobre el físico J. Robert Oppenheimer y la creación de la primera bomba atómica, llega a Netflix el 21 de septiembre y ya hay quienes están reservando la noche entera para verla.
Lo que trae consigo este desembarco en streaming no es un estreno menor. Estamos hablando de un filme que pasó por los cines como un ciclón, que se alzó con siete estatuillas en los premios Óscar —mejor película y mejor dirección para Nolan entre ellas— y que se consagró como uno de los biopics más taquilleros de la historia, con una recaudación global de 975,8 millones de dólares (récord que este año le quitó Michael, pero que sigue dando vértigo). Cillian Murphy se llevó el aplauso más grande de su carrera por meterse en la piel de un hombre brillante, atormentado y consciente del peso moral de lo que había ayudado a construir.
Una fecha con aroma a Barbenheimer
No es un detalle menor que la llegada de Oppenheimer a Netflix coincida con la disponibilidad de Barbie en el catálogo. Quienes vivieron el fenómeno Barbenheimer en el verano boreal de 2023 —esa curiosa movida que convirtió a dos películas antagónicas en una experiencia compartida— ahora pueden armar el doblete en la misma noche, con pochoclos o con mate, según la preferencia. Son casi tres horas de metraje en el caso de Nolan, la película más larga de su carrera, pero también de las más absorbentes: uno no mira el reloj.
A mí, confieso, me sigue pegando esa escena final, ese plano que se queda flotando mientras la música de Ludwig Göransson va bajando, y la sensación de que acabás de cruzar tres horas de historia, ciencia y culpa con un nudo en la garganta. Si todavía no la viste, septiembre es una buena excusa. Si la viste, ya sabés: es de esas películas que piden revancha. Por algo seguimos hablando de Oppenheimer más de tres años después de su estreno.
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