Lo que la carrera de Messi les deja a los chicos cuando ya no esté en la cancha
La retirada del capitán de la selección abre en muchos hogares una conversación postergada: qué valores de su trayectoria pueden acompañar a los hijos en la vida cotidiana, según el libro "¡Messirve!" de Verónica y Florencia Andrés.
Son las ocho de la noche y la pantalla del living se llena de camisetas celestes y blancas. Mi hijo, sentado en el sillón con el control remoto en una mano y una galletita en la otra, me pregunta por qué Messi no va a jugar más con la selección. Yo le explico que nadie es eterno en una cancha, pero también le digo que lo que hizo ese hombre durante más de veinte años se puede llevar a otra parte, y que justamente de eso se trata el libro "¡Messirve!", de Verónica de Andrés y Florencia Andrés, que cayó en casa la semana pasada y que todavía conserva el olor a tinta nueva sobre la mesa ratona.
Verónica, que es madre y periodista, y Florencia, su hija, llegaron a ese libro antes del anuncio del retiro, pero dieron en una tecla que hoy, en muchísimas familias argentinas, se vuelve urgente: tomar la figura del rosarino no para endiosarlo, sino para abrir conversaciones reales con los chicos sobre constancia, fracaso, vínculos y trabajo en equipo. Lo plantearon como una herramienta para la mesa familiar, no como una biografía más del capitán.
Talento no es lo mismo que disciplina
Uno de los capítulos centrales del libro insiste en una idea que el propio Messi repitió hasta el cansancio: nadie llega solo. En una entrevista célebre, el diez describió el momento en que lo dieron a conocer como un éxito "de la noche a la mañana" y aclaró con su tono tranquilo que esa noche a la mañana le había llevado diecisiete años y ciento catorce días. La frase, sin golpes bajos ni épica, sirve para explicarle a un adolescente por qué el resultado visible siempre tiene una historia invisible detrás, llena de entrenamientos aburridos y de días en los que el cuerpo no responde.
El libro también se detiene en algo que los adultos solemos esquivar con los chicos: la relación con el error. Messi no ganó siempre, no la pasó bien en todos los partidos, tuvo Mundiales difíciles y lesiones largas. Las autoras proponen usar esos tramos como punto de partida y no como excepción, porque la excelencia no es sinónimo de perfección sino de preguntarse cómo se mejora la próxima vez. En casa, eso se traduce en algo tan concreto como no retar a un chico porque se sacó un seis en una prueba, sino sentarse a revisar qué se puede ajustar.
- Talento y disciplina no son opuestos: la gloria visible de Messi se sostuvo en miles de entrenamientos opacos.
- El error como aprendizaje: las autoras proponen contar los partidos difíciles del diez como herramienta para charlar en casa.
- La familia como ancla: el capitán mencionó siempre a Antonela, a sus hijos y a sus padres como reguladores de su ánimo.
- El equipo por encima del nombre propio: sin sus compañeros, insistió él, no habría conseguido nada de lo conseguido.
“No todo da igual.”Lionel Messi, al describir lo que le inculcaron sus padres
Esa frase, que el capitán repitió más de una vez cuando le preguntaron por sus orígenes, aparece en el libro como una brújula simple para los chicos: les enseña que hay cosas que en la vida no se negocian, empezando por el respeto y el esfuerzo. Y también les enseña algo que muchos padres necesitamos recordar: que los hijos miran más lo que uno hace cada mañana que la camiseta que uno se pone los domingos.
Cuando el partido termina y mi hijo apaga la tele, me quedo pensando en que la despedida de Messi de la selección no clausura nada, en todo caso abre. Abre la posibilidad de que en las casas argentinas, mientras se guarda la camiseta o se pega el poster en la pared, alguien grande se siente al lado de alguien chico y le cuente, sin solemnidad y con tiempo, por qué este tipo que gambeteó a medio mundo puede ser también, fuera de la cancha, un maestro silencioso. Eso, me parece, es lo que Messirve.
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