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LUN, 31 AGO 2026
Vida

La taza de arándanos que podría cambiar cómo cuidás tu presión arterial cada mañana

Nutricionistas y cardiólogos de universidades de Estados Unidos coinciden en que una porción diaria de esta fruta, fresca o congelada, ayuda a relajar las arterias, ordenar el colesterol y estabilizar la glucosa. Una guía para entender por qué algo tan chico puede mover tanto.

MF
Micaela FerreyraSociedad · 30 DE AGO DE 2026 · lectura 3 min

Son las siete y media de la mañana y la pava todavía está silbando sobre la mesada de la cocina. En la heladera, al lado de la manteca y el paquete de pan lactal, espera una bolsa de arándanos que alguien abrió anoche y olvidó cerrar con el precinto. Los lavás bajo la canilla, los volcás sobre un bowl blanco con unas cucharitas de yogur y los primeros granos explotan entre los dientes con un sabor que mezcla dulzor y algo ácido. Para la mayoría de la gente, eso es apenas un desayuno. Para Ashlee Bobrick, nutricionista dietista registrada del Ohio State University Wexner Medical Center, esa misma taza es una herramienta concreta para cuidar el corazón.

Porque detrás del color oscuro que mancha los dedos y deja residuos violetas en la tabla de madera hay un compuesto llamado antocianina, el pigmento que le da a la fruta esa tonalidad casi tinta. Bobrick explicó que esas moléculas estimulan en el organismo la producción de óxido nítrico, una sustancia que facilita la relajación y la apertura de los vasos sanguíneos. Cuando las arterias se aflojan, la sangre circula con menor presión y el cuerpo empieza a funcionar con menos esfuerzo.

La fibra que se fermenta en lo profundo del intestino

Una taza de arándanos aporta cuatro gramos de fibra, una cifra que ayuda a acercarse al consumo diario recomendado sin grandes esfuerzos. Mientras esa fibra viaja por el tubo digestivo, las bacterias del intestino la fermentan y generan ácidos grasos de cadena corta que después pasan al torrente sanguíneo. Bobrick señaló que ese mecanismo participa en la regulación de la presión y, al mismo tiempo, colabora en mantener estable la glucosa en sangre y en reducir el colesterol LDL, esos dos indicadores que en el consultorio cardiológico suelen mirarse con lupa.

“Cuando las arterias se relajan, la sangre circula con menor resistencia y la presión tiende a bajar.”Ashlee Bobrick, nutricionista del Ohio State University Wexner Medical Center

Parveen Garg, cardiólogo de Keck Medicine de la Universidad del Sur de California, fue un paso más allá. Planteó que los arándanos podrían mejorar también la función endotelial, es decir, el comportamiento de esa capa de células que recubre el interior de los vasos sanguíneos y regula su elasticidad. Estudios previos citados por el especialista observaron resultados positivos en ese punto: cuando el endotelio trabaja bien, el control de la presión arterial resulta más eficiente y se reduce el riesgo de eventos cardiovasculares mayores.

  • Relajan los vasos sanguíneos gracias a las antocianinas que estimulan la producción de óxido nítrico.
  • Aportan cuatro gramos de fibra por taza, lo que ayuda a regular la presión durante la fermentación intestinal.
  • Contribuyen a estabilizar la glucosa en sangre, un beneficio clave para personas con resistencia a la insulina.
  • Ayudan a reducir el colesterol LDL, uno de los marcadores más vigilados en la salud cardíaca.
  • Mejoran la función endotelial, la capa que recubre las arterias y regula su elasticidad.
  • Pueden incorporarse frescos o congelados sin perder las propiedades activas durante todo el año.

Para quienes arrastran hipertensión, resistencia a la insulina o varios factores de riesgo cardíaco, el beneficio se amplifica. En esos casos la presión elevada suele venir acompañada de alteraciones metabólicas, por lo que un alimento con varios efectos simultáneos gana un lugar propio dentro de una dieta equilibrada. Los especialistas coinciden en que una taza diaria, ya sea de arándanos frescos o congelados, alcanza para obtener los efectos documentados en la literatura científica. La versión congelada conserva las propiedades activas, lo que vuelve más accesible el hábito a lo largo del año y lo independiza de la estación.

Bobrick agregó, además, que el consumo regular también se asocia con menor probabilidad de desarrollar enfermedades crónicas, entre ellas algunos tipos de cáncer y trastornos neurodegenerativos. No es una promesa mágica ni reemplaza un tratamiento médico, pero sí es una herramienta simple, barata y al alcance de la mano. Vuelvo a la cocina: la taza ya está vacía sobre la mesada, el bowl quedó con manchas violetas y los dedos todavía tienen ese rastro oscuro que cuesta sacar. Mañana, a las siete y media, los arándanos van a estar otra vez ahí.

MF

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