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LUN, 02 NOV 2026
Vida

La pizarra mental que se borra: cómo funciona la memoria de trabajo y qué hábitos la ayudan

Retiene datos durante segundos, depende de la corteza prefrontal y la dopamina, y se resiente con el estrés, el mal dormir y la hiperconectividad.

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Micaela FerreyraSociedad · · lectura 2 min
La pizarra mental que se borra: cómo funciona la memoria de trabajo y qué hábitos la ayudan

Imaginá que estás parado en la puerta de una habitación y, de pronto, no recordás qué venías a buscar. Es una escena cotidiana que casi todos conocemos, y que suele asociarse con el olvido, aunque en realidad remite a otro sistema del cerebro: la memoria de trabajo.

Se trata del mecanismo que mantiene activa una pequeña cantidad de información durante los segundos en que se la necesita. Funciona como una pizarra provisoria, que permite retener un número mientras se lo anota, seguir el hilo de una conversación o resolver una cuenta de cabeza. A diferencia de la memoria a largo plazo, lo que guarda desaparece en pocos segundos si no se lo usa o se lo repite.

Qué la sostiene y por qué su capacidad es limitada

Su capacidad es acotada y depende principalmente de la corteza prefrontal, en conexión con las regiones parietales. La dopamina también participa en su funcionamiento: tanto un déficit como un exceso la perjudican. Esta memoria resulta clave para la atención, el lenguaje, el razonamiento y la planificación.

Cuando el sistema trabaja con dificultad, lo más habitual no es un olvido dramático sino pequeñas interrupciones que parecen distracciones, como perder el hilo de una frase u olvidar un dato recién escuchado. En muchos casos, la información no se perdió: la atención estaba ocupada en otra cosa y no pudo sostenerla.

Los factores que más la sobrecargan

  • La hiperconectividad y las tareas simultáneas, que fragmentan la atención.
  • La falta de sueño, que reduce la eficiencia de los procesos necesarios para concentrarse.
  • El estrés y la ansiedad, que ocupan espacio mental con preocupaciones.
  • La depresión, que puede enlentecer el pensamiento.
  • El alcohol, ciertos medicamentos y tranquilizantes.
  • Problemas médicos como el hipotiroidismo, la anemia, el déficit de vitamina B12 y la apnea del sueño.

El envejecimiento produce un enlentecimiento gradual del procesamiento, pero no toda dificultad es normal ni esperable. Si los olvidos avanzan, se suman desorientación o pérdida de autonomía, o preocupan a quienes rodean a la persona, corresponde una evaluación profesional. El trastorno por déficit de atención, que en algunos casos pasa inadvertido desde la infancia hasta la adultez, también puede manifestarse como fallas en este sistema.

Hábitos que ayudan a mejorar su funcionamiento

Según señalan los especialistas, con hábitos específicos el funcionamiento de la memoria de trabajo mejora de forma concreta. Entre ellos aparecen dormir las horas necesarias e incorporar ejercicio aeróbico de manera regular.

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