La mora se concentra en los adultos de 35 a 44 años: $5,55 billones en deuda irregular
Un informe de la consultora Eco Go sobre la Central de Deudores del Banco Central muestra que los más jóvenes tienen la mayor proporción de atrasos, pero los montos más abultados se acumulan en la franja intermedia. Los proveedores no financieros superan a los bancos en cantidad de personas con incumplimiento.
El 26,6% de las personas que mantienen créditos en el sistema financiero argentino registra algún tipo de irregularidad en sus pagos. Según el último relevamiento de la consultora Eco Go, elaborado a partir de la Central de Deudores del Banco Central de la República Argentina, son 5,52 millones las personas con mora sobre un universo total de 20,73 millones de deudores (Banco Central, julio de 2025). Vamos a los números: el saldo en mora alcanza los $17,98 billones, lo que representa el 18% de la deuda total acumulada por el sistema financiero considerado en el informe (Eco Go, sobre BCRA).
La lectura desagregada por edad revela un dato que, en principio, puede resultar contraintuitivo. Entre los menores de 24 años con créditos, el 38,8% presenta deudas en situación irregular, la proporción más elevada de todos los tramos etarios analizados. Sin embargo, ese grupo —integrado por 1,25 millones de personas— concentra apenas el 3,1% del dinero total en mora, unos $0,55 billones (Eco Go). La explicación se encuentra en el volumen promedio de deuda: los más jóvenes acceden a montos significativamente menores que los adultos de mayor edad.
Los adultos de 35 a 44 años lideran el ranking de montos impagos
La mayor concentración de deuda en mora no se encuentra en los más jóvenes, sino en la franja de 35 a 44 años. Este segmento acumula $5,55 billones en irregularidades, equivalentes al 31% del total de saldos atrasados. Le sigue el grupo de 45 a 54 años, con $4,39 billones, y luego el de 25 a 34 años, con cifras que el informe sitúa en un escalón intermedio. Comparado con julio del año anterior, la proporción de personas con mora sobre el total de deudores se mantuvo dentro del rango observado en los últimos doce meses, aunque con un desplazamiento gradual hacia los segmentos de mayor edad (Eco Go).
- Menores de 24 años: 38,8% de morosidad sobre 1,25 millones de deudores; $0,55 billones en mora (3,1% del total).
- De 25 a 34 años: 35,7% de morosidad sobre el total de deudores de la franja.
- De 35 a 44 años: 30% de morosidad; $5,55 billones en mora, el 31% del total.
- De 45 a 54 años: 24% de morosidad; $4,39 billones en mora.
- Total del sistema: 5,52 millones de personas con irregularidades (26,6%) y $17,98 billones en mora (18% de la deuda total).
Bancos versus prestadores no financieros: cambia el perfil del deudor
El informe de Eco Go también expone diferencias relevantes según el tipo de entidad acreedora. Los prestadores no bancarios —entre los que se cuentan fintech, casas de electrodomésticos y otros proveedores de financiamiento al consumo— reúnen 3,77 millones de personas con mora, mientras que las entidades bancarias contabilizan 3,08 millones (Eco Go, sobre BCRA). Vale aclarar que estas cifras no se suman de manera directa, dado que una misma persona puede registrar compromisos incumplidos con ambos tipos de prestadores en forma simultánea.
Al observar la totalidad de los usuarios de crédito, con independencia de su situación de pago, se observa que 7,7 millones de personas mantienen deudas tanto con bancos como con prestadores no bancarios. Otras 4,97 millones contraen compromisos exclusivamente con proveedores no financieros, un indicador del peso creciente de estos actores en el crédito al consumo. En paralelo, el relevamiento señala que las personas identificadas como morosas acumulan, a la vez, $6,91 billones en deudas que se mantienen al día, lo que sugiere que el incumplimiento convive con el cumplimiento regular en el mismo perfil de deudor.
El panorama que describen estos números —una mora extendida en proporciones pero concentrada en montos, con protagonismo creciente de los prestadores no bancarios— plantea interrogantes sobre la dinámica del crédito más allá del sistema bancario tradicional. El dato que hay que mirar el mes que viene es la evolución del saldo en mora en la franja de 35 a 44 años y su comparación con el mismo mes del año anterior: si la tendencia se mantiene, podría confirmarse un desplazamiento estructural del peso de la irregularidad hacia los adultos de mayor edad y hacia los proveedores no financieros, con el consecuente impacto sobre las condiciones de acceso al crédito para los segmentos más jóvenes del mercado.
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