El Como de Cesc Fábregas aplastó 4-1 al Leipzig en su primera noche de Champions y Nico Paz fue el conductor
El conjunto italiano debutó en la máxima competencia europea con una goleada que no admite discusiones: 3-0 arriba antes de los 60 minutos y un cierre a pura velocidad.
Lo vi primero en la cara de Nico Paz: esa sonrisa medio escondida, como cuando uno sabe que la noche le pertenece pero todavía no se atreve a gritarla. El Como jugó su primer partido en la historia de la Champions League y lo resolvió como si llevara años en esto: un 4-1 al Leipzig de Demichelis que, me animo a decir, todavía está tratando de entender qué le pasó.
La cosa arrancó temprano. A los 14, Baturina abrió el marcador con una definición que no dio lugar al suspense. A los 37, Douvikas firmó el 2-0 y al vestuario se fueron con la sensación de que el debut ya estaba ganado. Lo mejor es que en el complemento no se replegaron: a los 8 del segundo, Nico Paz metió una asistencia quirúrgica para que Diao clavara el 3-0. El descuento de Maksimovic no movió el amperímetro. Después, sobre el cierre, Nico volvió a habilitar a Perrone en un contragolpe letal y decretó el 4-1 final. Dos pases-gol para el ex Real Madrid, que también se llevó una amarilla por alguna protesta que el árbitro decidió cobrarse.
Un equipo que se anima a más
Lo de Cesc Fábregas en el banco tiene una firma: equipos que presionan alto, que no se guardan nada y que atacan los espacios con tres o cuatro jugadores a la vez. El Leipzig, un club acostumbrado a pelear copas, quedó desarmado. Y lo más interesante es que no fue un accidente: fue un plan. El Como administró la ventaja, cerró los caminos al arco propio y lastimó cada vez que pudo.
El próximo partido pinta clave para ver si esto es casualidad o el inicio de algo serio en Europa. Ahí los estaremos mirando, con la misma atención con la que miramos debutar a un equipo que, hasta hace poco, era apenas una nota al pie en el fútbol italiano.
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