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LUN, 21 SEPT 2026
Economía

Salarios privados registrados: la foto de la recuperación depende de dónde se ponga la línea de largada

Un análisis del Índice de Salarios del INDEC muestra que el poder adquisitivo del sector formal mejora un 9% desde enero de 2024, pero cae un 3,6% si se arrastra diciembre de 2023. Mientras tanto, los servicios esenciales acumulan incrementos muy por encima de la inflación promedio y reconfiguran el presupuesto de los hogares.

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Valeria SosaEconomía · 21 DE SEPT DE 2026 · lectura 3 min

El poder de compra de los salarios privados registrados en la Argentina ofrece una postal ambigua, cuya lectura cambia según el punto de partida que se elija. Cuando la medición se inicia en enero de 2024, los sueldos del sector formal acumulan una mejora real del 9%. En cambio, al extender la serie hacia atrás y tomar como base diciembre de 2023, el resultado se revierte: la caída llega al 3,6% (INDEC). Esa divergencia no es caprichosa ni estadística: responde al sacudón inflacionario de fin de 2023, cuando el IPC registró una suba mensual del 25,5%.

Vamos a los números: lo que gana y lo que pierde cada segmento

El cuadro se completa cuando se observa la evolución del empleo público y del trabajo informal. Los asalariados estatales pierden en ambos escenarios, con caídas reales que van del 0,7% al 16,5% según la base de comparación (INDEC). En el extremo opuesto, los trabajadores no registrados muestran mejoras nominalmente impactantes, de entre el 85% y el 115% en términos reales. Sin embargo, ese porcentaje describe una recuperación desde niveles muy deteriorados: el sector, que representa más del 44% de los asalariados del país, partía de ingresos que habían perdido terreno de manera pronunciada.

Para comprender la magnitud del contraste, conviene detenerse en las cifras que la fuente ofrece. La evolución de los sueldos formales se construye sobre indicadores específicos: el RIPTE, que mide remuneraciones brutas de empleados formales con más de trece meses de antigüedad y excluye a quienes no cumplen ese requisito y a los no registrados; y el Índice de Salarios del INDEC, que distingue con precisión entre el empleo privado registrado, el público y el informal.

  • Salario privado registrado: +9% real desde enero de 2024; -3,6% real desde diciembre de 2023.
  • Empleados públicos: caída real de entre el 0,7% y el 16,5%, según la base.
  • Asalariados informales: mejora real de entre el 85% y el 115%, desde niveles muy bajos.
  • Sector informal: más del 44% de los asalariados del país.
  • Empleo privado: más de 240.000 puestos perdidos en el período (SIPA).
  • Inflación acumulada: 234,7% desde enero de 2024; cerca de 320% incorporando diciembre de 2023.

El peso de los servicios fijos sobre el ingreso disponible

Ahora bien, un sueldo que acompaña a la inflación promedio no garantiza que el dinero alcance para llegar a fin de mes. El desfasaje entre el índice general y ciertos rubros del presupuesto familiar es elocuente: desde enero de 2024, los precios acumulan un alza del 234,7%, pero vivienda, agua, electricidad y gas treparon cerca del 530%. El transporte, por su parte, registró un incremento del 274% (INDEC). Esa brecha explica por qué, aun cuando el ingreso nominal mejora en términos reales, una porción creciente del salario queda comprometida en gastos cuya dinámica supera con holgura la del promedio.

En consecuencia, el saldo para el bolsillo de cada hogar depende menos de la evolución agregada del salario y más de la estructura de consumo particular. Para quien destina una proporción elevada de sus ingresos a alquiler y servicios, el efecto es contractivo; para quien tiene mayor flexibilidad en sus gastos, el impacto se atenúa. La mejora salarial del 9% desde enero de 2024, en definitiva, describe un promedio cuya distribución entre los hogares resulta desigual.

El análisis tampoco debe prescindir de una dimensión que excede al salario: según el SIPA, se perdieron más de 240.000 puestos de trabajo privados registrados durante el período analizado. Esa cifra, que queda fuera de la comparación de ingresos, introduce una variable adicional al momento de evaluar la situación laboral. El dato que hay que mirar el mes que viene es, justamente, si la dinámica de los servicios esenciales comienza a converger con el índice general o si, por el contrario, la brecha respecto del resto de los precios se sostiene en el tiempo.

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Valeria SosaEconomía

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