Plancha con rodillas apoyadas y puente: dos movimientos para activar el abdomen sin descuidar la espalda después de los 50
Una fisioterapeuta y un preparador físico explican cómo adaptar dos ejercicios clásicos para trabajar la zona media a partir de los 50 años, qué precauciones conviene tomar antes de sumarlos a la rutina y por qué la postura pesa tanto como el esfuerzo.
Son las siete de la tarde y, en el living de una casa de Ramos Mejía, Analía, de 56 años, se acomoda sobre una colchoneta violeta que su hija le regaló el año pasado. Apoya los codos en el piso, flexiona las rodillas y empieza a sostener la plancha. Antes, me cuenta mientras respira, probaba la versión clásica, sobre los pies, y terminaba con la zona lumbar contracturada. Ahora, con las rodillas apoyadas, siente que trabaja el abdomen sin esa molestia en la espalda. Su experiencia resume una idea que los especialistas repiten: a partir de los 50, los ejercicios para fortalecer la zona media conviene adaptarlos al cuerpo de cada uno, y no al revés.
La plancha adaptada: misma intención, menor exigencia
La plancha con rodillas apoyadas es una variante de la plancha tradicional que mantiene el objetivo de activar el abdomen, la espalda y las caderas, pero con una carga menor sobre la zona lumbar. La postura clave, según Mayo Clinic, es colocar los codos debajo de los hombros, mantener la cabeza alineada con la columna —sin forzar el cuello— y sostener la contracción del abdomen durante algunos segundos. La idea, aclará la clínica estadounidense, es que el trabajo se distribuya entre la zona media y no recaiga sobre la cintura.
En la práctica, lo que parece un detalle marca la diferencia. Cuando los codos se desplazan hacia adelante o la cadera se cae, la baja empieza a compensar y aparece esa sensación de lumbalgia que muchos adultos asocian con "no poder con la plancha". Por eso, antes de sumar este movimiento a una rutina, conviene revisar la alineación: hombros sobre codos, cadera en línea con los hombros, abdomen firme y respiración pausada. Si sostener la posición completa resulta difícil, reducir los segundos o apoyar las rodillas es una alternativa válida, no un fracaso.
El puente: activar abdomen, glúteos y caderas desde el piso
El otro movimiento que la Asociación Americana del Corazón incluye en su guía de fortalecimiento es el puente. Se hace boca arriba, con las piernas flexionadas y los pies apoyados en el piso, y consiste en elevar la pelvis contrayendo abdomen y glúteos, sin que el cuello ni los hombros carguen el esfuerzo. En ese recorrido, baja, caderas y glúteos participan de manera conjunta, lo que convierte al ejercicio en una herramienta para trabajar la zona media en su conjunto —y no solo el abdomen como si fuera un músculo aislado.
Precauciones antes de empezar: la consulta profesional
Tanto Mayo Clinic como los especialistas en actividad física consultados coinciden en una advertencia: quienes tengan osteoporosis, problemas de espalda u otras condiciones de salud deben consultar con un profesional antes de incorporar estos ejercicios. Adaptar un movimiento —apoyar las rodillas, por ejemplo— no lo convierte automáticamente en una opción segura para todos. La elección, coinciden, debe considerar la situación individual y, si hace falta, un profesional puede ajustar la postura o sugerir otra variante.
Cómo encajan estos ejercicios en una rutina después de los 50
Para las personas de 65 años o más, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) recomiendan combinar actividad aeróbica, ejercicios de equilibrio y fortalecimiento muscular al menos dos días por semana, incluyendo los principales grupos musculares, además del abdomen. La plancha adaptada y el puente pueden formar parte de ese bloque de fuerza, junto con otros movimientos de piernas, brazos y tronco. Lo importante, remarcan los CDC, es la regularidad: más vale sostener una rutina moderada que pegar saltos esporádicos de alta intensidad.
Vuelvo a la imagen del inicio. Analía termina su serie, se sienta en el borde de la colchoneta y me dice algo que, en el fondo, resume lo que dicen los manuales: "Antes buscaba la plancha más difícil; ahora busco la que mi cuerpo puede hacer bien". Esa búsqueda —la del movimiento que se adapta a la persona y no al revés— es, probablemente, la forma más honesta de cuidar el abdomen después de los 50.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
La Estrella Noticias