Ojo irritado por una pestaña: el orden de pasos que ayuda y los gestos que complican
El ardor o la sensación de arena no siempre significa que la pestaña esté dentro del ojo, pero sí pide una respuesta ordenada. Según el optometrista Robert Engel, de Cleveland Clinic, enjuagar suele ser más útil que frotar.
Quien alguna vez sintió una pestaña metida en el ojo sabe que la molestia es inmediata y bastante desagradable. Arde, pica y da la impresión de que hay un cuerpo extraño adentro, aunque no siempre sea así. Lo que sí conviene es ordenar la reacción, porque los gestos instintivos pueden empeorar el cuadro.
Perder una o dos pestañas por día forma parte del ciclo normal de renovación. El problema aparece cuando una de ellas queda sobre la superficie del ojo o en la cara interna del párpado y genera esa incomodidad característica.
Qué hacer cuando sospechás que la pestaña está ahí
- Intentar localizarla frente a un espejo, abriendo bien el ojo y moviendo la mirada hacia distintos lados.
- Enjuagar el ojo con agua limpia o solución salina, que pueden desplazarla sin ejercer presión sobre la superficie ocular.
- Dejar que actúen las lágrimas naturales, que en muchos casos bastan para que la pestaña salga sola.
Según Engel, no siempre es posible verla a simple vista, y no encontrarla no significa que no esté. Tampoco confirma que sea la causa del malestar, porque la sequedad ocular y ciertas infecciones producen síntomas muy parecidos. Por eso el enjuague sigue siendo el primer paso, sin dar por cerrado el diagnóstico.
Lo que conviene evitar
El gesto más natural ante el ardor es frotarse el ojo, pero Engel advierte que puede irritarlo más e introducir bacterias en el intento. Tampoco es una buena idea recortar las pestañas para prevenir nuevos episodios, ya que esa práctica puede aumentar el riesgo de inflamación del párpado e infección.
Engel también desmiente una creencia frecuente: una pestaña no puede quedar detrás del ojo. La conjuntiva, la membrana que recubre la cara interna de los párpados y protege el globo ocular, funciona como barrera física y evita que partículas como polvo, arena o pestañas avancen hacia zonas más profundas. La sensación de que se fue para adentro no tiene un correlato anatómico.
La consulta con un médico de cabecera u oftalmólogo corresponde cuando la irritación persiste después del enjuague, cuando la molestia reaparece con frecuencia o cuando la caída de pestañas es recurrente, ya que ese último síntoma puede responder a otra causa subyacente.
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