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MAR, 22 SEPT 2026
Vida

Lebocar en falta: lo que hay que saber para no quedar a media calle con el tratamiento del Parkinson

Pacientes y familiares peregrinan por farmacias de Buenos Aires y el conurbano en busca de levodopa/carbidopa. Pfizer admitió demoras de manufactura y proyecta normalizar entregas recién en marzo de 2027. Especialistas insisten en no suspender la medicación ni cambiar la dosis por cuenta propia.

MF
Micaela FerreyraSociedad · 21 DE SEPT DE 2026 · lectura 5 min

Son las diez de la mañana y Marisa ya lleva dos horas dando vueltas por el centro de Morón con una bolsa de nylon en la que guarda, prolijamente dobladas, las cajas vacías del último blister de Lebocar que terminó su marido. Va de farmacia en farmacia, golpea el mostrador con la receta en la mano y pregunta, siempre lo mismo: si les queda levodopa/carbidopa, en la concentración de 250/25 miligramos. La respuesta, la mayoría de las veces, es un movimiento de cabeza que ya conoce de memoria: «No, hace días que no nos entra». Desde la otra punta del conurbano, en una farmacia de Avellaneda, Carlos escucha la misma frase mientras acomoda, en el bolsillo interno de la campera, la caja de Madopar que finalmente consiguió para su vieja. Son escenas repetidas, que se multiplican en grupos de WhatsApp y en los consultorios neurológicos, y que hoy les ponen nombre y apellido a un problema que la propia Pfizer acaba de confirmar por escrito: la entrega de Lebocar, una de las marcas más recetadas para el Parkinson en la Argentina, está interrumpida por demoras de manufactura y, según el cálculo de la propia compañía, recién volvería a regularizarse hacia marzo de 2027.

Qué dijo Pfizer y hasta cuándo se extiende el faltante

Lo que hasta hace semanas circulaba como rumor de pacientes y familiares terminó confirmándose en una comunicación oficial de la empresa, que admitió demoras en la línea de producción de Lebocar, su formulación que combina levodopa y carbidopa, las dos moléculas clásicas para tratar los síntomas motores del Parkinson. La compañía atribuyó la interrupción a problemas de manufactura, no especificó de qué se trata ni aclaró si el desabastecimiento alcanza a otros países, y sostuvo que recién hacia marzo del año próximo las entregas volverían a normalizarse. Mientras tanto, habilitó un teléfono para consultas de pacientes y profesionales.

Ahora bien, el faltante de Lebocar no significa que no haya levodopa en la Argentina. Como me explicó en una larga conversación de café el neurólogo José Luis Etcheverry, especialista en Parkinson y uno de los referentes que viene siguiendo el tema de cerca, en el mercado argentino siguen disponibles otras marcas con efecto terapéutico equivalente: Parkinel, también con levodopa y carbidopa, y Madopar, que asocia levodopa con benserazida. La diferencia entre una y otra, me dijo, es sutil pero importante: aunque las tres cumplen la misma función central en el control de los síntomas, la tolerancia puede variar de un paciente a otro, y por eso cualquier reemplazo tiene que pasar sí o sí por la lapicera del médico tratante.

Por qué no se puede dejar la medicación ni cambiar la dosis por cuenta propia

Etcheverry es tajante cuando le pregunto qué es lo primero que tiene que tener claro alguien que está en medio del faltante: la levodopa no se suspende de un día para el otro ni se modifica la dosis a ojo. «La levodopa tiene un papel central en el funcionamiento motor, anímico y conductual de los pacientes», me dice, y enumera lo que está en juego si se corta o se cambia mal: el control de la lentitud de movimientos, de la rigidez, de los temblores. Cuando no se consigue una concentración determinada, el camino habitual es evaluar el uso de comprimidos de otra concentración para conservar la cantidad total de levodopa que cada persona necesita, algo que parece menor pero que exige cálculo médico. Para los casos más complejos, existen otros grupos de fármacos que pueden ayudar, aunque advirtió que pueden ofrecer resultados diferentes o provocar más efectos adversos, y volvió a remarcar que la decisión final tiene que quedar en manos del profesional.

Cómo es la recorrida que hoy hacen pacientes y familiares

  • Recorridas por farmacias de la Ciudad de Buenos Aires y del conurbano bonaerense buscando levodopa/carbidopa en distintas concentraciones; algunos pacientes consiguen alternativas en determinados comercios, otros siguen sin encontrar.
  • Reportes de faltantes en obras sociales que entregaban la medicación de manera directa, lo que obliga a las familias a buscar por su cuenta en farmacias de la red.
  • Intercambio de información en grupos de pacientes y en la Red Argentina de Parkinson, que pidió un relevamiento de las existencias disponibles para mapear dónde todavía hay stock.
  • Aumento de consultas espontáneas en consultorios neurológicos por parte de pacientes que llegan con cajas de otra marca o con concentraciones distintas, pidiéndole al médico que les arme un esquema equivalente para no quedar sin tratamiento.

Mientras la pelota siga en el aire hasta marzo de 2027, lo que queda a la vista es algo que conozco de cerca por la cantidad de mensajes que llegan a la redacción: gente grande, jubilada, que vive con Parkinson y que de golpe tiene que aprender a recorrer farmacias como si fueran vendedores de una ruta nueva, a veces con lo justo para el viaje en colectivo, a veces con la ayuda de un hijo o de un nieto. Es, como me dijo una paciente de Lanús a la que llamé para chequear cómo la estaba pasando, «volverse farmacéutica sin querer». Por eso la recomendación que repiten los especialistas es la misma que repite también el sentido común: no automedicar, no suspender, no reemplazar ni cambiar dosis sin hablar antes con el neurólogo, y consultar la línea habilitada por Pfizer para saber, caja por caja, dónde todavía queda algo. La próxima vez que Marisa vuelva a la farmacia de Morón, la respuesta que espera encontrar es otra. Mientras tanto, sigue guardando las cajas vacías en la bolsa de nylon, por las dudas.

MF

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