La salida más amarga de CP3: cómo los Clippers lo dejaron con la valija abierta y sin una explicación
El base retirado rompió el silencio en un podcast y describió el momento en que la franquicia lo desafectó en plena gira sin siquiera sentarlo a hablar con Tyronn Lue. Una herida que le quedó después de dos décadas en la NBA.
Me lo imagino a Chris Paul sentado en el banco del avión, con la mochila todavía colgando del respaldo, mirando el celular y sin entender nada. Lo imagino porque cualquiera que haya pisado una cancha entiende lo que es que te rajen en silencio. El base retirado, una de las figuras más grandes de los últimos veinte años en la NBA, rompió el silencio en el podcast "Build or Break" y contó cómo terminó su segundo paso por Los Angeles Clippers, la franquicia donde fue rey absoluto entre 2011 y 2017 con el recordado apodo de Lob City en la espalda.
El 3 de diciembre de 2025, en medio de una serie de partidos fuera de casa, la franquicia lo desafectó y lo mandó de vuelta a California. Lo más fuerte del relato no fue el corte en sí, sino las formas. El entrenador Tyronn Lue, según contó el propio Paul, ni siquiera se tomó un minuto para hablar con él antes de que le comunicaran la decisión. "Es probablemente una de las cosas más irrespetuosas que me ha tocado atravesar. Te hace darte cuenta de que, sin importar lo que hagas o lo que hayas hecho, a nadie le importa", tiró el base, sin filtro, en la entrevista.
Los números que no alcanzaron
Los Clippers se apoyaron en una estadística que no admite discusión. En sus últimos 16 partidos con la camiseta angelina, Paul apenas promedió 2,9 puntos, 1,8 rebotes y 3,3 asistencias. Su última actuación con cierta trascendencia fue el 1 de diciembre contra Miami Heat, cuando firmó 8 puntos. Después de eso, silencio y boleto de regreso a casa. Lo que duele, claro, es el contraste: en su primera etapa Paul fue doce veces All-Star, once All-NBA, nueve al mejor quinteto defensivo, líder cinco veces en asistencias y seis en robos. Un monstruo con mayúsculas. Y aún así se fue sin que nadie le explicara por qué.
El dolor que va más allá de la cancha
Lo que más me pegó del testimonio es que Paul no habló solo como jugador, sino como padre y como marido. "Teniendo hijos mayores y una esposa muy involucrada, ellos conocen el día a día. Simplemente por la inversión que hicimos en el equipo durante tanto tiempo y ver la forma en que se manejaron las cosas, dolieron las formas", expresó. Eso es lo que separa un corte deportivo de una mancha que te queda para siempre. Cuando se rompe el pacto mínimo de respeto entre un club y un referente, lo que queda es un portazo mal dado.
A Paul le faltó lo único que obsesiona a cualquier jugador de su categoría: el anillo de campeón. En 2021, con Phoenix Suns, estuvo a dos victorias de tocar el cielo: lideró la Final 2-0 contra Milwaukee Bucks y terminó perdiendo 4-2. Se retiró sin esa foto. Y encima se fue de su casa con un final que no se merecía. El domingo, cuando los Clippers visiten a los Sacramento Kings, está la cita que todos miraremos para ver si alguien en el banco tiene la grandeza de pedirle disculpas en público.
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