El western que Clint Eastwood no se cansa de reivindicar y que Morgan Freeman tampoco puede soltar
El propio actor y director revisó "El fuera de la ley" y confirmó que "todavía se mantiene muy bien"; además contó por qué se convirtió en la película que la gente le menciona en la calle.
Imaginate la luz de un mediodía texano entrando por la ventanilla de un saloon polvoriento, ese tipo de imagen que parece salida de un afiche clavado en la pared de cualquier cinéfilo: así se ve "El fuera de la ley" cuando uno la piensa, y así la sigue describiendo su propio protagonista casi cincuenta años después de haberla filmado. Clint Eastwood, que ya peina canas y sigue activo como director, eligió esa película de 1976 como su western favorito de toda su carrera y se lo contó en una entrevista reciente a la revista Empire, donde además reconoció que la volvió a poner en el reproductor y comprobó que, contra toda lógica del tiempo, "todavía se mantiene muy bien". La frase no es un capricho de nostalgia: es la confirmación, viniendo de su propia boca, de que el film sigue funcionando como el primer día.
"El fuera de la ley" (The Outlaw Josey Wales en su título original) cuenta la historia de un granjero de Missouri que pierde a su familia durante la Guerra Civil estadounidense y se convierte en un fugitivo buscado incluso después de firmada la paz, una venganza larga y silenciosa que lo va empujando por el Oeste junto a un puñado de desheredados tan rotos como él. Eastwood la dirigió y la protagonizó, y el resultado fue un golpe doble: crítico y comercial. La película costó unos 3 millones de dólares y, sólo en el mercado norteamericano, recaudó más de 31 millones, una cifra enorme para la época que la confirmó como uno de los grandes éxitos de la segunda mitad de los años setenta. Diez años después se intentó una secuela, pero sin Eastwood detrás ni delante, y la cosa no pasó de un intento tibio que casi nadie recuerda.
La mirada de Eastwood: Vietnam, alegoría y un antes y un después
Lo interesante es que Eastwood no se limita a celebrarla como un éxito de boletería: la piensa, la resignifica y la explica. En la entrevista con Empire recordó que el estreno coincidió con el período posterior a la derrota de Estados Unidos en Vietnam, y que él mismo buscó darle a la historia una lectura alegórica. "La vi como una alegoría, pero trata tanto sobre la Guerra Civil, una de las más sangrientas e impactantes de la historia estadounidense porque enfrentó a estadounidenses contra estadounidenses. Trataba sobre un hombre decepcionado por eso", dijo. Y fue más allá: sostuvo que "El fuera de la ley" fue "el primer guion que realmente me gustó", el punto en que dejó definitivamente atrás la etapa de los spaghetti westerns europeos que lo habían lanzado a la fama y empezó a construir su propio tono como director. Sobre el clima del relato, resumió algo que cualquier espectador habrá sentido alguna vez frente a la pantalla: "daba la sensación de que cualquier cosa podía pasar".
Morgan Freeman, del lado del público
- El propio Clint Eastwood la eligió como su western favorito y la revisó hace poco.
- Cuesta 3 millones de dólares y recaudó más de 31 millones sólo en Estados Unidos.
- Eastwood dijo que es "el primer guion que realmente me gustó" y la leyó como una alegoría de Vietnam.
- Morgan Freeman, que trabajó con él en "Sin perdón", la puso como la película de Eastwood que no puede dejar pasar.
“Me gustan todas las películas con Clint, pero 'El fuera de la ley' es la que no puedo dejar pasar.”Morgan Freeman
Yo confieso que llevo años defendiendo en sobremesas y en redacciones que "El fuera de la ley" es la película más injustamente postergada de Eastwood, y leer al propio director reivindicándola con esa naturalidad, casi como quien comenta una visita a un viejo amigo, me reconcilia un poco con la idea de que el cine clásico puede seguir hablándole a la gente de hoy. Porque el dato de fondo es ése: a casi cincuenta años de su estreno, cuando Eastwood dice que la gente lo para en la calle, es por esta película, no por el inspector Harry ni por el sargento de "Banderas de nuestros padres". Hay algo emotivo en pensar que un director de su trayectoria sigue mirando hacia atrás y encontrando ahí, justamente, el film que lo define. Y si encima Morgan Freeman, que lo conoce de adentro, la elige como su favorita de toda la filmografía eastwoodiana, uno se queda con la sensación de que no es una moda ni un revival: es una película que simplemente se negó a envejecer. ¿Cuál es el western que vos no podés dejar pasar?
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