La movilidad eléctrica avanza en las ventas, pero el parque automotor argentino seguirá siendo naftero hasta 2031
Un informe sectorial proyecta que, pese al crecimiento de los patentamientos electrificados, nueve de cada diez vehículos que circulen dentro de cinco añosLa demanda de combustibles líquidos crecerá casi 15% y la red de carga pública está muy lejos de los niveles necesarios.
La incorporación de vehículos electrificados al mercado argentino mostró un avance significativo durante 2026: en los primeros ocho meses del año, los autos eléctricos e híbridos representaron el 15,7% de los patentamientos cero kilómetro, y la proyección sectorial estima que cerrarán el ejercicio en torno al 16,2% del total. Sin embargo, esa fotografía de las ventas recientes contrasta de manera marcada con la composición real del parque automotor que circula por las calles del país.
Vamos a los números. El parque automotor argentino alcanza hoy unas 14,5 millones de unidades, de las cuales apenas el 0,82% corresponde a vehículos electrificados, mientras que los enchufables puros —eléctricos e híbridos con cable— no llegan a las 20.000 unidades. El resto de la flota se distribuye entre vehículos nafteros (74,12%), diésel (24,68%) y una participación marginal de GNC (0,39%). La comparación con el mismo mes del año anterior muestra que, pese al crecimiento relativo de los electrificados, la estructura del parque apenas se modificó en términos proporcionales.
Una renovación demasiado lenta para cambiar la matriz
El motivo central de esa brecha entre ventas y parque circulante es de carácter estructural: los automóviles en Argentina tienen una vida útil prolongada y la tasa de renovación del parque resulta particularmente baja. Según las proyecciones del informe sectorial, salen de circulación aproximadamente 90.000 vehículos por año —entre bajas registrales, obsolescencia y desguace—, lo que equivale a apenas el 0,6% del total (fuente: informe sectorial citado en el material de base). A ese ritmo, aun cuando las ventas de eléctricos se disparen, el impacto sobre el parque acumulado tarda décadas en materializarse.
La proyección hacia 2031 resulta elocuente. El parque total alcanzaría las 17,2 millones de unidades, un 17% por encima del volumen actual, mientras que los vehículos enchufables pasarían de unas 25.000 unidades a casi 298.000, lo que implica una multiplicación por doce. Aun así, representarían solamente el 1,73% del parque total, una participación que confirma la persistencia del peso de los combustibles líquidos en la matriz de movilidad.
El consumo de nafta y diésel seguirá creciendo
La consecuencia sobre el mercado de combustibles es directa. El consumo de nafta y diésel ascendería de 15.000 millones de litros anuales en 2026 a 17.200 millones en 2031, lo que equivale a un incremento del 14,5% (fuente: proyección sectorial). El ahorro que generaría el parque eléctrico proyectado —estimado en unos 410 millones de litros menos respecto a vehículos equivalentes a nafta— quedaría absorbido por el crecimiento vegetativo del parque automotor en su conjunto, de modo que la demanda neta de combustibles líquidos no descendería.
La red de carga, el otro cuello de botella
- Argentina dispone hoy de aproximadamente 318 puntos de carga públicos o semipúblicos para cerca de 19.400 vehículos enchufables.
- La relación actual es de 61 autos por cargador, frente a un promedio internacional de referencia de alrededor de 11.
- Para 2031, con una flota proyectada de 298.000 enchufables, la demanda potencial de infraestructura se ubicaría en cerca de 29.800 puntos de carga.
- La brecha entre la red existente y la requerida para acompañar el crecimiento de la flota constituye, según el informe, uno de los frenos concretos para la adopción masiva.
En síntesis, el avance de la movilidad eléctrica en Argentina se concentra en el segmento de patentamientos, pero la transición efectiva del parque acumulado es un proceso de largo plazo que requiere, además de incentivos a la demanda, una expansión sostenida de la infraestructura de carga. El dato que habrá que mirar el mes que viene es la evolución de los patentamientos electrificados en septiembre y la publicación deeventuales anuncios oficiales sobre ampliación de la red de carga pública, dado que ambos indicadores marcarán el pulso real de la transición en el corto plazo.
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