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Vida

El eco silencioso del 11-S: los hijos que heredaron el trauma de sus padres rescatistas

Una investigación del Columbia University Irving Medical Center siguió durante más de dos décadas a 270 hijos adultos de trabajadores que respondieron a los atentados de 2001 y encontró que la herida psicológica se transmite sin que ellos hayan visto nunca la destrucción.

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Micaela FerreyraSociedad · 7 DE SEPT DE 2026 · lectura 3 min

Me cuenta una fuente que sigue de cerca a familias de rescatistas en Nueva York que, a veces, basta con mirar la cara de alguien para entender que carga algo heredado. En la cocina de la casa de una mujer, que prefiere no dar su nombre, hay una vieja foto enmarcada del padre, con casco amarillo, antes de marchar hacia la Zona Cero. Esa imagen, según relata la propia hija, nunca se quitó de la pared y durante años marcó cada comida, cada sobremesa, cada silencio compartido en ese comedor luminoso de Queens.

Lo que midió el estudio

El trabajo, publicado en PLOS Mental Health, reconstruyó la historia de 270 hijos adultos provenientes de 176 familias de rescatistas y personal de recuperación que habían sido diagnosticados con trastorno de estrés postraumático (TEPT) poco después del 11 de septiembre de 2001. Todos los participantes eran menores de 18 años cuando ocurrieron los atentados, de modo que ninguno estuvo directamente expuesto a la destrucción de las Torres Gemelas. Sin embargo, más del 20% de ellos presenta hoy depresión y más de una cuarta parte padece algún trastorno de ansiedad, según los datos cruzados con los registros del World Trade Center Health Program.

“No tenían que hablar de eso, pero en su conducta comunicaban de algún modo su miedo, ansiedad, desconfianza y preocupación.”Yael Cycowicz, autora principal del estudio

La frase corresponde a la profesora Yael Cycowicz, autora principal de la investigación, quien explicó a este medio que la transmisión del trauma opera por canales cotidianos y a menudo invisibles. Para la investigadora, eso explica por qué el cuadro dominante en los hijos no es el TEPT, sino la depresión y la ansiedad, que resultan más coherentes con haber convivido durante años con un padre o una madre alterados.

Los factores que aumentan el riesgo en los hijos

  • Haber llegado muy temprano al sitio de los ataques.
  • Haber permanecido allí más tiempo durante los primeros veinte días posteriores.
  • Haber estado expuesto a restos humanos en la zona del desastre.
  • Presentar depresión actual como progenitor, lo que se asocia con mayor depresión en la descendencia.
  • Tener TEPT activo en la actualidad, vinculado con más TEPT, pánico y depresión en los hijos.

El trabajo también puso el foco en la calidad del vínculo familiar. Los investigadores detectaron que las relaciones más negativas entre padres e hijos se asociaron con más síntomas depresivos y con trastorno por consumo de alcohol en la descendencia, mientras que una menor calidez en el trato se relacionó con más ansiedad. En cambio, el apoyo social operó como un amortiguador: cuando la red comunitaria y los afectos cercanos funcionaron, los síntomas tendieron a aparecer con menor intensidad. El equipo del Columbia University Irving Medical Center concluyó que el trauma de los padres se proyecta sobre el entorno familiar sin necesidad de que los hijos hayan presenciado los hechos, y subrayó la necesidad de incluir a toda la familia en los tratamientos de salud mental. La cocina de Queens donde todavía cuelga esa foto enmarcada parece ser, a su modo, una de las tantas escenas cotidianas donde esa transmisión sigue ocurriendo.

MF

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