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MIÉ, 23 SEPT 2026
Vida

Cuerpo y cabeza: la rutina que López Rosetti propone sostener en el tiempo

Caminatas, fuerza, controles médicos y vida social: el médico clínico repasó los pilares para preservar cerebro y corazón y ganar autonomía con los años. Claves para empezar de a poco y sin forzar al organismo.

MF
Micaela FerreyraSociedad · 23 DE SEPT DE 2026 · lectura 3 min

La escena es casi de domingo a la tarde: un grupo de vecinos se concentra en la plaza del barrio, caminan a buen paso y se cruzan en el trayecto con otro contingente que sale del club con la ropa de gimnasia todavía puesta. El cardiólogo y médico clínico Daniel López Rosetti suele detenerse en imágenes como ésa cuando habla de qué hacer para que el paso de los años no se lleve puesto ni al corazón ni al cerebro. Su planteo es simple y, a la vez, ambicioso: sumar movimiento, fuerza, controles médicos y vínculos sociales como una sola rutina, capaz de sostenerse en el tiempo y de empezar de a poco, incluso para quien lleva años sin actividad.

Caminar, conversar y no dejarlo todo para el sábado

El primer movimiento de la propuesta es la caminata. López Rosetti recomienda alcanzar los 150 minutos por semana, una meta que se puede repartir, por ejemplo, en 30 minutos durante cinco días. El ritmo, aclaró, tiene una regla tan casera como útil: tiene que permitir mantener una charla sin quedarse sin aire. El médico desaconsejó, además, juntar todo el esfuerzo en una sola jornada, una tentación frecuente entre quienes solo pueden moverse el fin de semana.

Para empezar, sugirió elegir algo que resulte agradable. Una caminata con amigos, una actividad en el club barrial o un grupo de baile pueden ser puntos de partida válidos. La idea es que la constancia no dependa de un esfuerzo de voluntad diario, sino de un hábito que se disfrute y que, de paso, convoque a otras personas.

La fuerza que se entrena en el living

El segundo pilar es el trabajo muscular. El especialista propuso destinarle dos o tres veces por semana y describió opciones que pueden hacerse en casa: levantarse de una silla y volver a sentarse, hacer flexiones apoyándose contra una pared o utilizar bandas elásticas y cargas livianas. En personas mayores, vinculó este entrenamiento con el tono muscular, el equilibrio y la autonomía cotidiana, esa capacidad que a veces damos por sentada hasta que empieza a flaquear.

  • 150 minutos de caminata rápida por semana, repartidos en 30 minutos durante cinco días.
  • Ejercicios de fuerza dos o tres veces por semana, con opciones para hacer en casa.
  • Controles regulares de presión arterial, diabetes, colesterol y otros lípidos.
  • Alimentación mediterránea: verduras, frutas y legumbres como base.
  • Descanso adecuado y atención a la pérdida auditiva para preservar la comunicación.
  • Evitar el cigarrillo y moderar el consumo de alcohol.

Señales para frenar y llamar al médico

La progresión, insistió, debe ser gradual. López Rosetti indicó que si durante la actividad aparecen mareos, dolor de pecho, palpitaciones o falta de aire inusual, lo correcto es detenerse y consultar. También señaló que la dificultad para respirar en tareas habituales requiere evaluación médica, una advertencia que parece obvia y que, sin embargo, suele postergarse. Para el médico, el cuerpo avisa: la tarea es aprender a leer esas señales antes de que se vuelvan una urgencia.

Cerebro y corazón comparten arterias

El cuadro se completa con lo que el especialista llama cuidado vascular. Explicó que tanto el cerebro como el corazón necesitan el oxígeno y los nutrientes que llegan por la sangre, por lo que proteger las arterias es central para ambos órganos. En esa línea, recomendó controlar la presión arterial, la diabetes, el colesterol y otros lípidos, atender la obesidad y dejar el cigarrillo, como pilares que sostienen todo lo demás. A la vez, destacó la importancia de dormir bien, reducir el consumo excesivo de alcohol y consultar ante cuadros depresivos.

Queda, casi al final del recorrido, un detalle que el médico suele subrayar: la audición. López Rosetti destacó la necesidad de prestar atención a la pérdida auditiva por su impacto sobre la comunicación y el contacto con otras personas. Para él, un audífono bien calibrado o una consulta a tiempo con el especialista puede ser tan decisivo como una caminata diaria, porque mantiene abierta la puerta de la conversación y, con ella, la del vínculo social. La plaza del barrio, al final del día, vuelve a quedar llena.

MF

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