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MIÉ, 16 SEPT 2026
Tecnología

¿Y si la IA nos descifra las proteínas antes que el médico?

DeepMind ya mapea estructuras a escala industrial y Suleyman imagina terapias a medida y vidas de cien años con buena salud. Por ahora, promesa con base y letra chica.

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Tomás AguirreTecnología · 16 DE SEPT DE 2026 · lectura 2 min

¿La inteligencia artificial va a curarnos o a vendernos la idea de que podemos vivir eternos? Pregunta al aire, pero sirve para ordenar lo que acaba de poner sobre la mesa Mustafa Suleyman, el cofundador de DeepMind, en su libro La ola que viene. La trivia, en criollo: ya hay una IA, AlphaFold, que se comió el trabajo de mapear estructuras de proteínas a lo loco, y eso cambió la mecánica con la que los laboratorios buscan fármacos. Es el viejo truco de la biología molecular, pero acelerado por una máquina que no se toma café a la tarde.

¿Qué hace exactamente AlphaFold y por qué importa tanto?

Una proteína es como una cadena de cuentas que se dobla en una forma tridimensional; esa forma decide si la proteína cumple su función o se vuelve un desastre. Durante décadas, descubrir esa forma costaba meses o años de trabajo de laboratorio. AlphaFold, de DeepMind, es el nombre propio del salto: predice esa estructura con precisión razonable y a escala masiva. Sin esa información básica, diseñar un medicamento es como armar un rompecabezas con la caja cerrada.

  • Proteínas bien mapeadas: sirven para entender por qué fallan en una enfermedad concreta.
  • Simulaciones moleculares: permiten probar candidatos a fármaco en pantalla antes de tocar una pipeta.
  • Datos cruzados: genética más química más historia clínica del paciente, todo en el mismo modelo.
  • Medicina personalizada: tratamientos ajustados al mapa biológico de cada persona, no al promedio de la población.

¿Y lo de vivir hasta los cien en buen estado?

Suleyman lo menciona como proyección, no como promesa cumplida. Apunta a compañías como Altos Labs, que trabajan sobre el epigenoma, es decir, los interruptores que prenden y apagan genes a lo largo de la vida. La idea es frenar o revertir el envejecimiento reprogramando esos interruptores. Suena a ciencia ficción, pero el dato concreto es que ya hay plata y laboratorios serios investigando eso. Eso sí: el propio autor aclara que llegar a los cien con buena salud es una expectativa a varias décadas, no un resultado cosechado hoy.

El libro también deja la pregunta incómoda sobre la mesa: si estas mejoras existen, ¿quién las paga, quién las regula y hasta dónde está bien empujar el cuerpo humano. Como siempre con la IA, la tecnología corre más rápido que la legislación. Veremos.

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Tomás AguirreTecnología

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