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SÁB, 26 SEPT 2026
Turismo

Volvió Río Café Bar a Almagro: pastas caseras, bodegón y una foto en la puerta como despedida

Después de más de un mes cerrado, reabrió el histórico local de Sarmiento y Aníbal Troilo con nueva cocina, carta ampliada y un homenaje al dueño anterior, que falleció días antes de la reapertura. Milanesas desde $18.500, pastas hechas en el sótano y un bife de chorizo para compartir a $56.000.

JM
Julieta MoralesTurismo · 26 DE SEPT DE 2026 · lectura 3 min

Si te acercás hasta la esquina de Sarmiento 4699 y Aníbal Troilo, en pleno corazón de Almagro, te vas a encontrar con una novedad que mueve a más de uno: volvió a abrir Río Café Bar, aquel bar de toda la vida que durante los últimos 35 años fue referencia para los vecinos de la cuadra. El local reabrió sus puertas el lunes 21 de septiembre, después de permanecer cerrado poco más de un mes, y lo hizo con una transformación que va mucho más allá de un cambio de mano: hay nueva cocina, carta ampliada con platos de bodegón y pastas elaboradas en el propio establecimiento.

La carta: milanesas, parrilla para dos y pastas de la casa

La propuesta apunta a quedarse. Los desayunos y meriendas de siempre se mantienen, pero ahora conviven con una oferta bien de bodegón porteño. Como entrada, las tortillas salen $15.000 y los buñuelos, $14.000. Entre los principales, las milanesas arrancan en $18.500 e incluyen guarnición: un precio de referencia accesible si tenés en cuenta el contexto actual. Para compartir, la opción fuerte es el bife de chorizo con huevos, morrón y papas fritas a $56.000, pensado para dos personas. Y para el final, flan casero, tiramisú y panqueques, todos hechos en el lugar.

El horario de atención es amplio: de lunes a sábado, de 7 a 0; los domingos, en cambio, el bar funciona solo de 8 a 12. Para llegar, lo más cómodo es combinar subte y caminata: bajás en la estación Castro Barros de la línea A y caminás unas siete cuadras por Avenida Rivadavia hasta Sarmiento, o te bajás en Medrano de la línea B y hacés unas cinco cuadras.

Las pastas nacen en el sótano

Uno de los cambios más visibles está abajo, donde antes no pasaba nada. Rodrigo, uno de los nuevos responsables, contó que instalaron un sector de producción de pastas en el sótano, un espacio que permanecía inutilizado. Las pastas, por lo tanto, son de elaboración propia: una decisión que cambia el perfil del bar y lo corre del formato netamente cafetería. Además, se hizo una modernización integral de la cocina, que durante la etapa anterior tenía poca actividad.

“Las negociaciones para tomar el bar empezaron hace ocho o nueve años con Carlos, el dueño anterior. Falleció días antes de la reapertura y le dejamos una foto suya en la puerta, para que pudiera verla al volver.”Rodrigo, nuevo dueño de Río Café Bar

El cambio de color y la barra de madera

El salón también se transformó. Se fue el rosa de las paredes y la palmera pintada que caracterizaban al bar durante la gestión anterior, y en su lugar aparecieron tonos amarillos que le dan al lugar otra luz. Una barra de madera integra la nueva ambientación y completa un rediseño que apunta a algo cálido, sin perder el aire de bar de esquina que siempre tuvo Río.

Una alternativa menos conocida a metros de Río

Si te interesa la zona y querés probar otro bodegón con onda parecida pero más tranquilo, a tres cuadras de Río, sobre la calle Medrano al 700, funciona El Banderín, un clásico del barrio que también oficia de bar de día y comedor de noche, con pastas caseras y una atención que no falla. Es una buena opción para cuando Río esté lleno o si simplemente querés cambiar de aire sin alejarte de Almagro.

En lo personal, lo que más me conmueve de esta reapertura no es la carta ni los precios: es la foto de Carlos en la puerta. Detrás de cada bar de esquina hay décadas de historia, de vecinos que se conocieron ahí adentro, de un dueño que amó su lugar. Y eso, en un mundo donde los locales gastronómicos abren y cierran como quien cambia de remera, vale muchísimo. La mejor época para ir es ahora, en esta primavera que recién empieza: las tardes todavía son largas, la luz entra linda por los ventanales y podés sentarte a comer unas pastas caseras sin apuro. Te va a hacer bien.

JM

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