Un pesquero varado en el tiempo y dos hombres que necesitan el mar
La tercera película del realizador británico Mark Jenkin vuelve a Cornualles con George MacKay y Callum Turner, y propone un viaje temporal filmado en 16 milímetros.
Imaginate la luz de un puerto de Cornualles cayendo sobre una grada donde un barco que todos daban por perdido vuelve a tener nombre. El Rose of Nevada reaparece después de treinta años y el pueblo, que ya se había acostumbrado a su ausencia, tiene que decidir qué hacer con él. De esa imagen arranca la tercera película del director británico Mark Jenkin, que vuelve a poner su cámara en una comunidad costera, como ya había hecho en Bait, su ópera prima, y en Enys Men.
Los protagonistas son George MacKay y Callum Turner, a los que el público argentino conoce por papeles bien distintos. MacKay fue el soldado de 1917, de Sam Mendes, y el hijo en busca de su madre de The End. Turner, en tanto, integra el elenco de la saga de Animales fantásticos. Acá los une un pesquero fantasma y dos razones muy distintas para embarcarse: uno es un padre joven que necesita la pesca para arreglar el techo de su casa; el otro quiere poner distancia con su propia historia.
El tiempo como tema y como forma
Jenkin filma en 16 milímetros y deja a propósito una textura gastada, granulada, que parece sacada de un archivo que se está borrando. El montaje intercala secuencias sin respetar siempre el orden lineal, de modo que la alteración del tiempo aparece tanto en la aventura de los personajes como en la manera de contarla. La pesca, en tanto, deja de ser un decorado: es el trabajo del que depende el pueblo, con todo lo que eso implica de esfuerzo físico y de riesgo en el mar.
- Dirección: Mark Jenkin, tercera película luego de Bait y Enys Men.
- Protagonistas: George MacKay y Callum Turner, con actores de sus filmes anteriores.
- Rodaje: en 16 milímetros, con montaje que altera el orden temporal.
- Escenario: comunidades pesqueras británicas, nuevamente en Cornualles.
- Punto de partida: un pesquero desaparecido hace 30 años que vuelve al puerto.
- Pregunta que dejó Jenkin al equipo: «¿Qué les interesa explorar en una película sobre viajes en el tiempo?»
Hay algo que me gusta especialmente de esta película, y que quiero compartir: Jenkin no se limita a usar el viaje en el tiempo como truco de ciencia ficción. Lo cruza con la necesidad más concreta del mundo, la de ganar el sustento, y con el peso de pertenecer a un lugar. Eso, que en otra pantalla podría quedar en aventura, acá se vuelve una película sobre la gente de mar y sobre las vidas que el tiempo devuelve sin aviso. Me quedo con esa imagen del barco que vuelve y del pueblo que tiene que decidir, otra vez, quién sale a pescar.
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