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VIE, 09 OCT 2026
Economía

Textil: producción en mínimos históricos y un mapa de fábricas vacías que se acelera mes a mes

La industria acumula una contracción de 22,6% en lo que va del año y ya supera en casi nueve veces la caída del promedio manufacturero. Cierre de talleres, empleo formal en retroceso y un empresariado que advierte haber tocado un piso inédito.

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Valeria SosaEconomía · · lectura 3 min
Textil: producción en mínimos históricos y un mapa de fábricas vacías que se acelera mes a mes

La industria textil argentina atraviesa uno de los capítulos más críticos de su historia reciente. Entre enero y julio de 2026, la producción del sector retrocedió 22,6% frente al mismo período del año anterior, de acuerdo con los registros de la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA). Se trata de una contracción casi nueve veces superior a la que mostró el promedio de la industria manufacturera en igual intervalo, lo que configura un cuadro de caída pronunciada y sostenida.

Vamos a los números. Solo en julio, la baja interanual alcanzó 13%, un ritmo que se inscribe en una tendencia que se profundiza trimestre tras trimestre. El segmento más golpeado fue el de tejidos y acabados, con una contracción acumulada de 35,1% en los primeros siete meses del año, lo que refleja el efecto combinado de la menor demanda interna y las dificultades de las firmas para sostener niveles mínimos de actividad.

Capacidad ociosa al 45,3% y un diferencial que se agranda con el resto de la industria

En julio, las empresas del rubro operaron al 45,3% de su capacidad instalada, un nivel que se ubica 12,9 puntos por debajo del promedio del resto de la industria manufacturera, que llegó al 58,2%. Desde 2024, el sector se mueve en una franja de entre 30% y 50% de aprovechamiento, cuando en 2023 oscilaba entre 50% y 60%. La diferencia ilustra la magnitud del desajuste entre la estructura productiva del rubro y las necesidades del mercado interno.

El impacto sobre el mercado laboral no tardó en traducirse en cifras concretas. El empleo formal del complejo textil, confección, cuero y calzado se ubicó en 92.531 puestos en junio, con una pérdida mensual de 1.284 trabajadores y una caída interanual de 16.536 empleos. Desde diciembre de 2023, el saldo acumulado arroja 28.322 puestos de trabajo perdidos en la actividad.

La magnitud del fenómeno se dimensiona al comparar su peso relativo: el sector explica cerca del 50% de los puestos de trabajo que la industria pierde mes a mes, pese a representar apenas el 8,4% del empleo industrial total. En paralelo, el número de establecimientos productivos también se redujo: en junio operaban 4.282 unidades entre textiles y confección, 517 menos que un año antes. Desde diciembre de 2023 cerraron 770 locales, de los cuales el 67% corresponde a los últimos doce meses.

La lectura del empresariado: un piso que no se había tocado antes

Ricardo Kuchikian, al frente de Cocot Dufour, describió el momento actual como el peor desde la fundación de la empresa, por encima incluso de las crisis atravesadas durante las hiperinflaciones y la pandemia. El diagnóstico que ofreció se centra en la caída del consumo como variable central del cuadro de situación.

“Con las crisis fuertes que hubo, el consumo nunca disminuyó a los niveles que ha disminuido en este momento, por lo menos en el área textil.”Ricardo Kuchikian, titular de Cocot Dufour

El empresario marcó una diferencia con relación a las crisis anteriores y señaló que en el ciclo actual la recuperación no apareció en el corto plazo. “En todas esas, se salió adelante en corto tiempo”, comparó, al trazar el contraste con episodios de inestabilidad previos.

Kuchikian describió también los límites que enfrenta el sector para compensar la caída de ventas con ajustes internos y advirtió sobre la necesidad de ajustar la producción a lo que los costos permitan sostener. La descripción que ofreció el directivo coincide con la lectura que arrojan los indicadores de capacidad ociosa y de pérdida de puestos de trabajo.

De cara al cierre del año, la atención de los especialistas y de las cámaras empresarias se concentrará en dos indicadores clave: la evolución del consumo masivo en indumentaria durante el último trimestre y el comportamiento del empleo formal textil en agosto. El dato que hay que mirar el mes que viene es si la tendencia de destrucción de puestos —1.284 trabajadores solo en junio— se atenúa o se profundiza, ya que ese número definirá la magnitud final del ajuste que atraviese el sector.

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Valeria SosaEconomía

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