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SÁB, 19 SEPT 2026
Vida

Pulmarí sale a cortar las ofertas de lotes que no existen: "No entreguen plata, no firmen nada"

La Corporación Interestadual y el Gobierno de Neuquén emitieron un aviso conjunto por publicaciones y propuestas de venta que circulan sobre las 112.900 hectáreas del organismo. Advierten que ningún permiso de uso habilita a transferir tierras y que quienes paguen pueden perder el dinero sin quedarse con el lote.

MF
Micaela FerreyraSociedad · 19 DE SEPT DE 2026 · lectura 3 min

La advertencia llega en formato de mensaje claro y, si se quiere, hasta algo desesperado: no paguen, no firmen, no se dejen llevar por un folleto atractivo ni por el relato de un conocido que dice tener un lugar disponible en la montaña. La Corporación Interestadual Pulmarí (CIP) y el Gobierno de Neuquén salieron a hablarle directo a vecinos, turistas e inversores después de detectar publicaciones que ofrecen lotes dentro de las 112.900 hectáreas que administra ese organismo, con sede en Aluminé. La frase que resume el aviso es tan simple como categórica: entregar una seña, firmar un boleto o aceptar una cesión de derechos no convierte a nadie en propietario, y el dinero, advierten, puede perderse para siempre.

Quien lea el comunicado con detenimiento se va a encontrar con una explicación que parece obvia una vez escrita, pero que en la práctica se vuelve a repetir advertencia tras advertencia: en Pulmarí nadie es dueño particular de la tierra. Los permisos que entrega la corporación autorizan a ocupar o usar un sector, pero no transfieren dominio. Por eso, los propios pobladores habilitados tampoco pueden vender, transferir ni ceder esos lotes a terceros. Ni siquiera alcanza con presentar un permiso de ocupación, un papel firmado entre particulares o una promesa escrita en una servilleta: ninguna de esas vías convierte una operación informal en una compra válida.

Por qué la advertencia es tan firme

El riesgo para quien avanza con una de esas propuestas es doble y se retroalimenta: por un lado, puede perder lo abonado; por el otro, aunque pague hasta el último peso, no adquiere la propiedad. Desde la CIP lo explican sin rodeos: las tierras forman parte del patrimonio del organismo y no pueden comercializarse entre privados. Quienes ofrecen esos lotes, resumieron las autoridades, están armando negocios que no tienen ningún respaldo legal, y quienes compran terminan expuestos a una estafa lisa y llana, en el marco de la Ley Nacional 23.612.

  • No entregar dinero bajo ninguna modalidad: pago, seña, reserva o anticipo.
  • No firmar boletos de compraventa ni acuerdos de cesión de derechos sobre lotes de Pulmarí.
  • No aceptar permisos de ocupación como garantía de propiedad: autorizan el uso, no la venta.
  • Verificar siempre la situación del inmueble por los canales oficiales de la CIP antes de avanzar.
  • Consultar al teléfono oficial 02942-496243 ante cualquier duda sobre una oferta recibida.

La CIP nació en 1988 como un ente interestadual integrado por el Estado nacional y la provincia de Neuquén, y desde entonces administra ese enorme bloque de territorio en el sur argentino. Por eso, cuando habla, no lo hace en abstracto: cada oferta que circula sin autorización afecta a una comunidad entera, a familias que viven ahí con permisos legítimos y a una institución que tiene la obligación legal de resguardar esas tierras. De ahí que el aviso se complete con un dato que suele quedar escondido en los comunicados: las maniobras pueden derivar en acciones penales por estafa, y la corporación adelantó que seguirá adelante con actuaciones administrativas y legales para proteger su patrimonio y evitar que más personas caigan en propuestas sin respaldo.

En un país donde las estafas con terrenos se repiten de costa a cordillera, el mensaje de Pulmarí termina funcionando como una guía de bolsillo para cualquier operación sospechosa: desconfiar de la urgencia, desconfiar del precio tentador, desconfiar del conocido que ofrece una oportunidad única. Y, sobre todo, hacerse una pregunta simple antes de poner la firma en cualquier papel: ¿quién me está vendiendo, con qué título, y por qué canal oficial puedo verificarlo? Si esa respuesta no aparece clara, la recomendación —la misma que repiten Neuquén y la CIP— es la de siempre: guardar la plata en el bolsillo y volver a llamar por teléfono antes de lamentarlo.

MF

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