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DOM, 18 OCT 2026
Vida

Pastillas para vivir más: por qué la ciencia todavía no respalda la promesa de los suplementos de longevidad

Los productos basados en precursores de NAD+ y vitaminas como la D, el omega-3 o el selenio muestran resultados prometedores en el laboratorio pero no en la clínica. Un repaso por los estudios que pusieron en duda el negocio de la longevidad en cápsulas y por qué los especialistas insisten en lo de siempre: moverse, comer bien y dormir.

MF
Micaela FerreyraSociedad · · lectura 3 min
Pastillas para vivir más: por qué la ciencia todavía no respalda la promesa de los suplementos de longevidad

Me acomodé en la silla de la cocina con el café a medio servir y la pantalla del teléfono llena de publicidades de suplementos que, prometen, sumarán años a mi vida. NMN, nicotinamida ribósido, resveratrol, vitamina D en dosis que parecen salidas de una farmacia del futuro. Antes de gastar los pesos que no tengo, decidí ir a buscar qué dice la ciencia, esa que suele ser bastante menos generosa que el marketing. Y la respuesta, se los adelanto, no está en una cápsula.

El NAD+ es una coenzima que está en todas las células del cuerpo: sin ella no hay metabolismo energético que funcione ni reparación del ADN que se sostenga. Con el paso de los años, sus niveles bajan, y en cultivos celulares y en modelos animales, elevar esa disponibilidad mejoró algunos parámetros metabólicos. De ahí, de ese punto, nació un mercado entero de suplementos que se venden como inversión en longevidad.

El salto que nadie pudo probar

Lo que muestra la investigación básica, dentro del tubo de ensayo y en ratones de laboratorio, no es lo mismo que lo que confirma un ensayo clínico en miles de personas. Y ahí está, justamente, el problema. En humanos, los precursores de NAD+ como el NMN y el nicotinamida ribósido efectivamente elevan los niveles en sangre: los análisis lo registran, los números suben. Pero todavía no hay evidencia clínica suficiente de que ese aumento se traduzca en menos enfermedades, mejor función orgánica o más años de vida.

Que suba un valor en un análisis de laboratorio, me lo dijo un especialista con la paciencia de quien repite algo obvio, no equivale a vivir más. Y sin embargo, esa diferencia sutil es la que sostiene góndolas enteras en las dietéticas y publicidades que prometen lo que la ciencia todavía no pudo demostrar.

Vitaminas y minerales: la decepción de los ensayos grandes

  • El estudio SELECT, con más de 35.000 participantes, mostró que el selenio no previno el cáncer de próstata; además, quienes recibieron vitamina E presentaron mayor riesgo de desarrollarlo durante el seguimiento.
  • El ensayo VITAL, con cerca de 25.000 personas, no encontró que la vitamina D ni el omega-3 redujeran el cáncer ni los eventos cardiovasculares en quienes no tenían déficit previo.
  • Cuando existe una carencia real, en cambio, corregirla tiene impacto concreto: las deficiencias de vitamina B12 y de vitamina D son frecuentes en edades avanzadas, y tratarlas mejora la calidad de vida.

La diferencia, entonces, no es si el nutriente sirve o no: es medir primero y suplementar después, si hay un déficit comprobado. Tomar a ciegas, por las dudas, por el aviso de Instagram o porque un famoso dijo que le cambió la vida, no tiene el mismo resultado.

La escalera que muchos saltean

La ciencia médica trabaja en tres escalones, y conviene tenerlos presentes antes de comprar cualquier frasco con promesas rotundas. El primero es lo que ocurre dentro de una célula, en un cultivo de laboratorio. El segundo, lo que se observa en modelos animales, generalmente ratones especialmente criados para esos ensayos. El tercero, el más exigente y el más caro, son los ensayos clínicos controlados en muchas personas a lo largo de años.

Casi toda la oferta comercial de suplementos se apoya con comodidad en los primeros dos escalones y se presenta, sin ruborizarse, como si hubiera pasado el tercero. Un hallazgo real pero acotado se convierte, en el camino del marketing, en una promesa que nadie demostró en la clínica. Y mientras tanto, en mi cocina, queda el frasco sin abrir y el café ya frío.

Lo que sí cuenta con respaldo sólido es bastante menos novedoso, y por eso suele ocupar menos espacio en la publicidad. Actividad física regular que incluya ejercicios de fuerza, alimentación equilibrada con proteínas suficientes, buen descanso, no fumar, vínculos sociales. La fórmula que ningún laboratorio puede patentar, y que también es la más barata.

MF

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