Marcel, la concha con zapatillas: una historia diminuta sobre la ausencia y los lazos que sostienen
La película animada de Dean Fleischer Camp combina stop-motion y falso documental para acompañar a un personaje pequeño en una búsqueda enorme. Estreno en salas argentinas.
Lo primero que uno siente al sentarse en la sala es el silencio de un living demasiado grande para una concha de pocos centímetros. Marcel, la concha con zapatos que da nombre a la película, arrastra su sillita por los pisos de madera mientras su abuela Connie prepara el té como si el mundo no se hubiera vaciado. Esa intimidad hogareña, filmada con la torpeza cariñosa de un camarógrafo improvisado, es la puerta de entrada a una historia que habla de ausencia sin necesidad de nombrarla en voz alta.
Dean Fleischer Camp, el realizador que se hizo conocido por el falso documental familiar que protagonizó con su expareja Jenny Slate en una serie de cortos en YouTube, convierte aquellos sketches en un largometraje de algo más de una hora y media. Mantiene la estética artesanal, los ojos de botón y los hilos a la vista, y suma la voz de Slate en inglés para darle textura a un personaje que piensa, duda y se enamora.
Un mundo doméstico visto desde muy abajo
La escala es el truco más hermoso de la película. Atravesar una habitación implica sortear zapatillas, un libro abierto y un manojo de llaves. Tender la ropa se transforma en una operación de altura y cortar el pasto, en una negociación con tijeras y sogas. Cada objeto cotidiano se vuelve un obstáculo y, a la vez, una herramienta. Esa lógica, simple pero muy cuidada, hace que el espectador recuerde lo enorme que puede ser lo chico cuando uno todavía no tiene el mundo resuelto.
- Género: animación stop-motion con formato de falso documental.
- Dirección: Dean Fleischer Camp, continuando los cortometrajes que ideó con Jenny Slate.
- Duración: poco más de una hora y media, apta para todo público.
- Temas centrales: soledad, envejecimiento, cuidado entre generaciones y búsqueda de pertenencia.
“Para Marcel, una habitación supone un espacio enorme por recorrer, y preparar algo para comer o atender el jardín exige resolver dificultades que surgen de su tamaño.”Lucía Pereyra
Yo salí de la sala con una sensación agridulce que todavía me dura. Es de esas películas que te invitan a mirar la propia casa como si fuera un mapa enorme y a preguntarle a la abuela, al tío o al vecino cómo están, antes de que sea tarde. Marcel se hace querer de esa manera callada, de objeto chico que enseña cosas enormes, y deja en el aire una pregunta que vale la pena llevarse a casa: qué lugar tienen los vínculos cotidianos entre las historias animadas que más vamos a recordar.
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