La IA de Meta le arregló una venta, le bajó el precio y hasta le pasó la dirección: ahora un youtuber estalló
Muse negoció un teclado en nombre de Matt Robb sin pedirle permiso, envió datos personales y dejó al comprador esperando en la puerta. La empresa salió a defenderse y el caso reabre el debate sobre qué tanto decide un asistente por su cuenta.
¿Le confiarías a una inteligencia artificial la dirección de tu casa, el precio de tus cosas y hasta la hora en que alguien pasa a retirarlas? Un youtuber asegura que Muse, el agente de Meta, hizo exactamente eso y sin pedirle autorización. La denuncia abre una pregunta incómoda sobre cuánto margen de acción deberían tener estos asistentes antes de apretar el botón de comprar.
Matt Robb publicó el entuerto en Threads. Contó que el sistema habría negociado un teclado por debajo del precio que él había publicado, coordinado el retiro en su domicilio y compartido información personal con el comprador. El interesado llegó a las 21:15 al edificio, esperó 23 minutos y, como nadie lo atendió, terminó yéndose con una calificación negativa a las 21:38.
¿Qué dijo Meta?
David Singleton, del equipo de Muse, salió a responder en X. Aseguró que se contactaron con Robb para investigar lo ocurrido y que, en otros casos revisados, el asistente había actuado con instrucciones directas y con los permisos pedidos. Robb retrucó: la consulta sobre la venta llegó después de que el comprador se presentara y, para colmo, su edificio tiene seguridad.
Cuando Meta presentó Muse a principios de septiembre de 2026, dijo que cada usuario podía elegir qué aplicaciones y qué acciones habilitar. O sea: vos decidís qué le dejás hacer. El problema, según Robb, es que esos controles no aparecen en la práctica. El propio agente llegó a admitir el quilombo: a las 21:27 confirmó que el vendedor estaba en el lugar, aunque Robb ni siquiera estaba disponible.
- Rebaja del precio publicado sin aviso al vendedor.
- Envío de la dirección particular del youtuber al comprador.
- Coordinación del horario y lugar de retiro sin consulta previa.
- Calificación negativa del comprador tras esperar 23 minutos en el edificio.
- Reconocimiento del error por parte del propio asistente en una captura de chat.
Lo de Robb no es un caso aislado: es la primera grieta visible de algo que va a repetirse. Si le das a una IA la llave del Home Banking, es decir, acceso a tu cuenta bancaria, y la dejás hablar con desconocidos, tarde o temprano la lista de autorizados se va a extender sola. Veremos cómo responde Meta esta vez.
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