Fito Páez se plantó en el escenario y le habló al público de Mar del Plata: “No son policía, loco, son seguridad”
El cantante rosarino frenó su show en el Polideportivo Islas Malvinas para cuestionar al personal que obligaba a los asistentes a permanecer sentados. La producción admitió errores en las indicaciones y el episodio se trasladó luego a las redes sociales.
Imaginen la escena: las luces todavía bajas del Polideportivo Islas Malvinas, el público de Mar del Plata de pie, las primeras notas de Fito Páez sonando en el aire, y de repente el rosarino detiene todo, agarra el micrófono y se planta delante de la banda para defender a los suyos. Lo que empezó como una noche cualquiera del “El amor 30 años después” –la gira con la que viene celebrando tres décadas del disco que lo cambió todo– se transformó en un cruce encendido con el personal de seguridad del estadio, acusado por el propio músico de pasarse de la mano con los espectadores.
Según relataron los productores del espectáculo a este medio, el operativo de control que el operativo estaba pensado para impedir que la gente avanzara desde las localidades más baratas hacia las primeras filas, dejando así sin efecto la numeración de los asientos y, de paso, desprotegiendo a quienes habían pagado más por ver más de cerca al cantante. En teoría, la idea era que cada uno pudiera pararse, bailar y cantar en el lugar que había comprado, sin que nadie invadiera el espacio del otro.
La queja de Fito y la respuesta de la producción
El detonante fue que varios asistentes fueron obligados a permanecer sentados. Páez, visiblemente molesto, paró el show y se dirigió tanto al público como al personal de seguridad apostado en las primeras filas. “No son policía, loco, son seguridad. No pueden tocar a la gente”, lanzó desde el escenario, y pidió a los presentes que no se dejaran “avasallar”. Después del show, en sus redes sociales, fue todavía más lejos y sostuvo: “Exploté y no me arrepiento de una sola palabra que dije con la adrenalina en sangre”.
Desde la producción admitieron que la indicación original –pedirles a los asistentes que se mantuvieran sentados– estaba mal dada y reconocieron que algunos efectivos pudieron haber interpretado la orden del operativo con más rigidez de la cuenta. Aseguraron que, durante el mismo concierto, se corrigieron las indicaciones para que el control de las localidades no terminara castigando a la propia gente que había pagado la entrada. Páez aclaró en sus redes, además, que el personal cuestionado no había sido contratado por sus representantes, un dato que abre interrogantes sobre quién diseñó y pagó el operativo de seguridad que, en teoría, debía cuidar a los fans y terminó siendo parte del show.
Después del recital, la producción recibió mensajes con distintos reclamos. Algunos asistentes se quejaron de la interrupción y de la dureza de los propios Fito hacia el personal de seguridad, en un momento en el que, según ellos, no había pasado nada grave. Hubo también mensajes de espectadores ubicados en filas más económicas que pidieron que se respetaran los asientos adquiridos y cuestionaron que personas de atrás avanzaran hacia adelante durante todo el recital, algo que, admitieron, también se repitió durante la noche.
La pregunta que queda dando vueltas
Lo que me queda dando vueltas, y se lo pregunto a ustedes que me leen, es algo que parece simple pero que una y otra vez termina complicando las noches: ¿quién decide cómo se para, se sienta y se mueve la gente en un recital con entradas numeradas? ¿El público, que pagó por estar parado y cantar? ¿La producción, que necesita que los sectores valgan lo que cuestan? ¿O la seguridad, que en el intento de cuidar termina cuidando demasiado? Yo, si me dejan ser Fito por un rato, creo que la respuesta no debería estar nunca en manos de alguien que no escucha la música desde el escenario, sino de alguien que la está sintiendo desde la primera fila, sentado o parado, pero dueño de su noche.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
La Estrella Noticias