El crédito se volvió la columna que sostiene la mesa familiar: tres de cada cuatro hogares argentinos con deudas las usaron para comer o pagar el alquiler
Un relevamiento de Inteligencia Analítica sobre familias que destinan más del 10% de sus ingresos a compromisos financieros muestra que el 76,5% recurrió al endeudamiento para costear alimentos, servicios o vivienda. En los sectores de menores ingresos, la proporción trepa al 90% y aparecen los prestamistas informales con tasas que pueden superar el 12% mensual.
Cuando el sueldo no alcanza para el supermercado o el alquiler, el crédito deja de ser una herramienta pensada para gastos extraordinarios y pasa a convertirse en el instrumento que sostiene la vida cotidiana. Esa es la lectura central del relevamiento de la consultora Inteligencia Analítica sobre hogares argentinos que destinan más del 10% de sus ingresos al pago de deudas (fuente: Inteligencia Analítica). Tres de cada cuatro familias endeudadas (76,5%) reconocieron haber tomado crédito para costear alimentos, servicios o vivienda, un indicador de que el endeudamiento dejó de ser un mecanismo de financiamiento del consumo discrecional y se transformó en un recurso de subsistencia.
El estudio se concentró en personas que ya destinan más del 10% de sus ingresos al pago de compromisos financieros, un umbral que el propio informe considera señal de vulnerabilidad. Dentro de ese universo, el 77,2% tomó un préstamo nuevo para cancelar uno anterior y el 62,1% acumula al menos un vencimiento impago (fuente: Inteligencia Analítica). Además, el 56,2% de las familias endeudadas compromete el 40% o más de sus ingresos en cuotas e intereses, un nivel de carga financiera que deja poco margen para imprevistos y reduce la capacidad de ahorro a mínimos testimoniales.
Vamos a los números: para qué se endeudan los hogares
- Alimentos y productos básicos: 44,5% de los hogares endeudados recurrió al crédito para cubrir la canasta de consumo básico.
- Servicios, impuestos, alquiler o expensas: 32% tomó deuda para hacer frente a pagos fijos del hogar.
- Salud y educación: 5,5% solicitó financiamiento para atender gastos en estas dos áreas.
- Ropa, calzado y artículos para el hogar: 5,1% se endeudó para reponer bienes de uso cotidiano.
- Sectores de menores ingresos: la proporción que financia necesidades básicas con deuda trepa al 90% (fuente: Inteligencia Analítica).
El desglose por motivo de la toma de deuda muestra el peso de los gastos que no pueden postergarse. Casi la mitad de los hogares (44,5%) se endeudó para comprar alimentos y productos básicos, y un tercio adicional (32%) lo hizo para pagar servicios, impuestos, alquiler o expensas (fuente: Inteligencia Analítica). El componente de subsistencia es, por lejos, el principal motor del endeudamiento, mientras que rubros como salud y educación (5,5%) o ropa, calzado y artículos para el hogar (5,1%) quedan relegados a un plano secundario. En los sectores de menores ingresos, la proporción que necesita crédito para cubrir alimentos y servicios básicos alcanza el 90%, un salto de 46 puntos porcentuales respecto del promedio general.
La comparación con el mismo mes del año anterior no es lineal porque el relevamiento de Inteligencia Analítica presenta una foto de este momento del ciclo económico. Aun así, el equipo técnico de la consultora describió el mecanismo por el cual la deuda se retroalimenta: "Tomo deuda para pagar alimentos, para pagar servicios. Al mes siguiente la situación no mejoró, no la puedo pagar y tengo que seguir pagando los alimentos y los servicios. Tomo otro préstamo para pagar interés sobre interés", graficó Juan Manuel Escolar, integrante del equipo que elaboró el informe. La cadena de refinanciaciones permanentes es lo que vuelve insostenible la carga financiera y explica por qué el 62,1% acumula al menos un pago atrasado.
Los ingresos disponibles acompañan ese diagnóstico. El 38,16% de los encuestados dijo no poder cubrir sus necesidades básicas y el 29,1% afirmó llegar justo; sumados, el 86,4% no logra solventar la totalidad de los gastos familiares (fuente: Inteligencia Analítica). En otras palabras, más de ocho de cada diez hogares endeudados perciben que sus ingresos son insuficientes para cubrir el costo de vida, lo que vuelve estructural la dependencia del crédito.
Herramientas formales y crédito informal según el nivel de ingresos
Las herramientas a las que recurre cada segmento varían según la capacidad de acceso al sistema financiero. En la clase media baja y media predominan las tarjetas bancarias, los préstamos de entidades financieras y las billeteras virtuales, opciones que ofrecen mayor transparencia de tasas y plazos. Entre quienes ganan menos de 600.000 pesos mensuales, en cambio, ganan terreno los préstamos familiares y los prestamistas informales, que pueden cobrar tasas superiores al 12% mensual por créditos de montos pequeños (fuente: Inteligencia Analítica). Escolar describió casos extremos: "Yo veo personas que ganan menos de 600 mil con deudas de más" (sic), advirtió el economista, al señalar situaciones en las que el saldo adeudado supera varias veces el ingreso mensual del hogar y la cancelación queda atada a sucesivas refinanciaciones.
El cuadro general que describe Inteligencia Analítica muestra a un universo de hogares donde el crédito dejó de ser un complemento del ingreso y pasó a sustituir al salario. La consolidación de esta dinámica depende de cómo evolucionen dos variables en el corto plazo: la tasa de inflación de alimentos y servicios, que define el piso de gasto básico, y la dinámica de las tasas de interés activas, que condicionan el costo de renovar los créditos mes a mes. El dato que hay que mirar el mes que viene es, precisamente, si el 76,5% de hogares endeudados para cubrir necesidades básicas se mantiene, sube o comienza a ceder, porque esa proporción funciona como termómetro de la capacidad de los ingresos para sostener la vida cotidiana sin recurrir al endeudamiento.
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