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MIÉ, 30 SEPT 2026
Vida

Cuando la falta de aire no es sólo cuestión de edad: la fibrosis pulmonar que tarda hasta dos años en descubrirse

Especialistas consultados explican por qué el diagnóstico puede demorar tanto, qué señales merecen una consulta inmediata y por qué algunas enfermedades autoinmunes avanzan sobre los pulmones sin que el paciente lo note.

MF
Micaela FerreyraSociedad · · lectura 5 min
Cuando la falta de aire no es sólo cuestión de edad: la fibrosis pulmonar que tarda hasta dos años en descubrirse

Son las siete de la tarde de un martes cualquiera en un consultorio del centro porteño y, mientras reviso mi anotador, escucho a una mujer de unos cincuenta y tantos años contarle al neumonólogo que hace meses se ahoga cuando sube las escaleras del subte. "Pensé que era la edad", dice, y se encoge de hombros como disculpándose. Del otro lado del escritorio, el médico baja la lapicera y le responde, con la calma de quien ya escuchó esa misma frase cien veces, que no, que eso no siempre es así, y que justamente por eso ella está ahí. Esa escena, que se repite en consultorios públicos y privados de todo el país, es el punto de partida de una advertencia que los especialistas vienen haciendo hace rato: la fibrosis pulmonar puede pasar inadvertida durante meses e incluso años, y cuando finalmente se la identifica, muchas veces el paciente ya convivió con la falta de aire como si fuera parte del envejecimiento.

Lo primero que hay que decir, para no asustar a nadie ni generar alarmas innecesarias, es que la dificultad para respirar en actividades cotidianas o una tos seca que no se va no equivalen, por sí solas, a un diagnóstico de fibrosis pulmonar. Pueden tener muchas otras causas, algunas banales y otras no tanto. Ahora bien, cuando esa falta de aire se intensifica en pocos días o aparece ante esfuerzos mínimos, la consulta tiene que ser urgente. Y cuando se presenta al hacer cosas que antes se toleraban sin problema, también conviene pedir turno lo antes posible. La regla de oro que repiten los profesionales es simple: si algo cambió en cómo respirás, no lo dejes pasar.

La edad no normaliza la falta de aire

Juan Ignacio Enghelmayer, neumonólogo del Hospital de Clínicas especializado en enfermedades pulmonares intersticiales, es de los que insiste con este punto cada vez que puede. Para él, atribuir la pérdida de capacidad de esfuerzo únicamente a los años es uno de los errores más frecuentes y, a la vez, uno de los más peligrosos. "Aunque estas enfermedades son más frecuentes después de los 60, la edad no vuelve normal la falta de aire", señala. Lo que sucede es que la fibrosis produce cicatrices permanentes en el tejido pulmonar que, con el tiempo, dificultan la oxigenación de la sangre. Esas cicatrices pueden estar vinculadas con enfermedades autoinmunes, con partículas inhaladas en ciertos ambientes laborales o con el efecto de determinados medicamentos. Cuando después de los estudios no se identifica una causa clara, el cuadro se llama fibrosis pulmonar idiopática, y justamente ese rótulo de "idiopática" no significa otra cosa que los médicos todavía no encontraron el origen.

Para llegar a ese punto, el profesional revisa los antecedentes del paciente, las posibles exposiciones a sustancias tóxicas o polvos, y los resultados de estudios respiratorios. La tomografía de alta resolución es, según explican los especialistas, la herramienta clave: permite observar cambios en el tejido pulmonar que en una radiografía común pasarían desapercibidos. Hay, además, un detalle clínico que suele llamar la atención de los médicos y que a mí, como periodista, me pareció de esos datos que vale la pena compartir: en la auscultación, cuando apoyan el estetoscopio en la espalda del paciente, pueden escucharse unos ruidos similares al sonido del velcro, un crujido fino y particular que, para quien sabe reconocerlo, es un indicio que debe interpretarse en conjunto con el resto de los estudios. Nada de eso reemplaza una evaluación médica, por supuesto, pero ayuda a entender por qué una consulta a tiempo cambia tanto las cosas.

Enfermedades autoinmunes: cuando los pulmones se comprometen en silencio

Acá aparece un dato que a mí, particularmente, me resultó de los más llamativos de todo lo que recopilé para esta nota, y que creo que vale la pena subrayar porque cambia la manera en la que muchos pacientes encaran sus controles. Fabiana Montoya, jefa de Reumatología del Hospital Ramos Mejía, lo explica con una claridad que agradezco como lectora: en personas con enfermedades autoinmunes, no siempre hay molestias que alerten sobre un compromiso pulmonar. Es decir, los pulmones pueden estar afectados sin que la persona tosa ni se fatigue. Por eso, en el caso particular de la esclerosis sistémica, Montoya indica que los pacientes deben ser evaluados desde el momento mismo del diagnóstico. En artritis reumatoidea, la búsqueda se concentra en quienes tienen determinados factores de riesgo. La lógica es que, si uno espera a que aparezcan los síntomas respiratorios para empezar a buscar, puede llegar tarde.

  • Fabiana Montoya, jefa de Reumatología del Hospital Ramos Mejía, informó que, en una cohorte argentina en la que participó, el 35% de los pacientes con enfermedad pulmonar intersticial asociada a autoinmunidad no presentaba síntomas respiratorios.
  • Dentro de ese mismo grupo, el 40% tenía una afectación extensa en la tomografía, lo que refuerza la idea de que la ausencia de tos o falta de aire no descarta nada.
  • Por eso, los controles indicados no dependen únicamente de lo que el paciente siente: en muchos casos, hay que ir a buscar la enfermedad con estudios específicos.

Y acá vuelvo a la escena del principio, a esa mujer del consultorio que le dijo al médico que pensó que era la edad. Cuando termino de anotar y ya estoy por irme, la escucho contar que, en el último mes, dejó de subir las escaleras del subte y empezó a tomar el ascensor. "No es tanto por la edad", le dice ahora ella misma, medio sonriendo, mientras le entrega los estudios pedidos. "Es que algo cambió." Esa frase, que parece menor, es exactamente lo que los especialistas quieren escuchar de sus pacientes: la conciencia de que un cambio en la respiración no es algo para naturalizar. Porque en enfermedades como la fibrosis pulmonar, donde el diagnóstico puede demorarse hasta dos años, la diferencia entre esperar y consultar a tiempo se mide, literalmente, en aire.

MF

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