Bronquiolitis sin tregua: las guardias pediátricas de la provincia estallan en pleno septiembre
En apenas cinco semanas, las atenciones de urgencia por virus respiratorios en chicos se dispararon un 187% y el Virus Sincicial Respiratorio tomó la escena que antes había ocupado la influenza. Especialistas piden completar los esquemas en embarazadas y piden no subestimar los primeros signos en los más chicos.
Son las diez de la mañana de un martes cualquiera en una guardia pediátrica del conurbano bonaerense y el pasillo ya parece un pequeño pueblo en: mamás con bebés en brazos, padres que cargan un bolso térmico con mamaderas, abuelos que marcan en el celular el turno que sacaron a las seis, una enfermera que cruza corriendo hacia una sala de nebulizaciones con una frazada azul marino doblada sobre el hombro. La escena se repite, con pequeñas variaciones, en cada hospital público de la provincia, y los números fríos que llegan desde el ministerio de Salud confirman lo que cualquiera que haya pisado una guardia esta semana ya intuye: las consultas pediátricas por enfermedades respiratorias casi se triplicaron en apenas un mes y el sistema empieza a sentir la presión del segundo pico respiratorio del año, ese que suele caer cuando los padres ya creen que lo peor pasó y los chicos volvieron al colegio con el guardapolvo todavía nuevo.
Un salto del 187% en cinco semanas
Los registros oficiales muestran que entre finales de julio y principios de septiembre las atenciones pediátricas de guardia por motivos respiratorios pasaron de 561 a 1.612 por semana, un salto del 187% que dejó sin aire a más de un equipo de salud, según reconocieron voceros de la cartera sanitaria consultados por este medio. Si se suman los adultos, el total de consultas respiratorias también se duplicó en el mismo período: de 1.620 a 3.339 atenciones semanales, una cifra que muestra cómo el virus no distingue edades, aunque sí elige víctimas. Este repunte, además, llegó más tarde de lo que marcan los manuales: el primer pico estacional se había registrado en la semana 21 del calendario epidemiológico, con 4.431 consultas totales de guardia donde la protagonista era la influenza; ahora, en cambio, el que se lleva todos los titulares de los partes médicos es el Virus Sincicial Respiratorio, más conocido por su sigla VSR.
El VSR, vale recordarlo porque a veces se lo confunde con un simple resfrío, es un virus muy frecuente que se transmite por las gotitas que despedimos al toser o estornudar, pero también por contacto con superficies u objetos contaminados, algo tan cotidiano como la manija de la puerta, el chupete que se cae al piso del patio o el juguete que un primo mayor agarra en una reunión familiar. En adultos y en chicos más grandes suele provocar congestión nasal, tos y malestar general, síntomas fácilmente confundibles con un cuadro común, y por eso a veces pasa inadvertido. El problema aparece cuando el virus encuentra como huésped a un bebé o a un niño pequeño, todavía con las vías respiratorias finitas como ramitas, y entonces puede avanzar hacia cuadros mucho más serios.
Por qué los más chiquitos son los más vulnerables
La principal complicación que preocupa a los pediatras es la bronquiolitis, esa inflamación de las vías respiratorias más pequeñas que al chico se le traduce en pecho hundido, silbidos al respirar, agitación y noches eternas para toda la familia, con la teta, el vapor del baño y la consulta a la madrugada como rituales repetidos hasta el alta. El virus también puede derivar en neumonía, una palabra que ningún padre quiere escuchar en un parte médico, y los especialistas remarcan que los menores de un año, y en especial los recién nacidos, son quienes presentan mayor riesgo de desarrollar formas graves que terminen en internación. A eso se suma un dato que muchos desconocen y que las madres recientes suelen llevarse como advertencia: las infecciones por VSR en la primera infancia se asocian con mayor probabilidad de episodios recurrentes de sibilancias y asma a lo largo de la vida, una mochila que se carga después y que también se puede prevenir si las cosas se hacen a tiempo.
Una vacuna gratuita que protege al recién nacido
Frente a este escenario, desde el ministerio de Salud provincial insisten en una herramienta que está disponible desde hace un año y que todavía no todas las personas gestantes aprovechan: la vacuna contra el VSR, que se aplica en forma gratuita a embarazadas de entre 32 y 36 semanas y media de gestación. La dosis, explican los especialistas, transfiere anticuerpos al bebé antes del nacimiento y lo protege durante sus primeros seis meses de vida, justo el período en que la bronquiolitis puede ser más peligrosa, reduciendo de manera significativa el riesgo de cuadros graves. No se trata de una dosis más en el calendario, insisten, sino de una herramienta concreta que cambió la historia clínica de muchos recién nacidos desde que se incorporó al esquema oficial.
- Vacunarse entre las 32 y las 36 semanas y media de embarazo, sin turno previo, en cualquier hospital público o centro de salud con vacunatorio.
- Lavarse las manos con frecuencia y limpiar picaportes, controles remotos, celulares y juguetes que los más chicos suelen llevarse a la boca.
- Evitar el contacto del recién nacido con personas resfriadas y, en lo posible, postergar visitas masivas durante las primeras semanas de vida.
- Consultar rápido a la guardia si el bebé respira más rápido de lo normal, se le hunde el pecho, tiene silbidos, rechaza el pecho o la mamadera, o presenta color azulado en labios o uñas.
- No subestimar la fiebre ni la congestión que se extiende más de lo habitual: el VSR suele empezar como un resfrío y complicarse en 48 o 72 horas.
- Mantener al día el resto del calendario nacional de vacunación, incluida la antigripal, para reducir la circulación de otros virus respiratorios.
Un comportamiento que se repite y un mensaje a las familias
El dato de esta temporada no es aislado: en 2024 la provincia ya había registrado un comportamiento en dos picos durante la temporada respiratoria, primero con influenza y luego con VSR, lo que confirma que la curva se volvió bimodal y que conviene no confiarse cuando los partes semanales empiezan a bajar. Por eso, mientras afuera sigue el ruido de las ambulancias y los pasillos de las guardias vuelven a poblarse de familias con el bolsito listo, la recomendación de los infectólogos vuelve a repetirse, paciente y firme: completar los esquemas en las embarazadas, consultar a tiempo y no naturalizar la bronquiolitis como si fuera un trámite inevitable de la crianza, porque con las herramientas que hoy están al alcance, dejar a un bebé expuesto a este virus ya no es una cuestión de suerte, sino de decisiones que se toman mucho antes de que llegue septiembre.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
La Estrella Noticias