Saltar al contenido
La Estrella NoticiasLa Estrella Noticias
⌕ Buscar
Dólar oficial $1.540,00 0,00%Dólar blue $1.545,00 -0,96%Dólar MEP $1.538,50 -0,86%Riesgo país 655 pb +2,99%
LUN, 05 OCT 2026
Entretenimiento

Ad Astra: el viaje interior de Brad Pitt entre la Luna, Marte y la sombra de un padre ausente

La película de James Gray propone una misión espacial que es, ante todo, una revisitación del vínculo entre un hijo y la figura paterna que lo marcó para siempre.

LP
Lucía PereyraCultura y espectáculos · · lectura 3 min
Ad Astra: el viaje interior de Brad Pitt entre la Luna, Marte y la sombra de un padre ausente

Imaginen la sala a oscuras, ese silencio espeso que se arma antes de que aparezca la primera imagen de un planeta lejano, y a Brad Pitt sentado frente a una ventanilla con la mandíbula apretada, como si el cosmos entero le pesara sobre los hombros. Esa es, más o menos, la sensación que deja Ad Astra (2019), la película de James Gray que vuelve a poner a Pitt en el centro de una historia donde el viaje importa tanto como lo que el personaje arrastra desde antes de despegar. Si el director ya había mostrado su pulso para el melodrama familiar en cintas como The Lost City of Z, acá lleva esa misma búsqueda íntima al borde del sistema solar, y el resultado es un film que no se conforma con mirar hacia afuera.

Roy McBride es un astronauta entrenado para que su pulso no se dispare ni en las peores emergencias, y justamente por eso duele verlo cuando empieza a desmoronarse por dentro. Su padre desapareció hace décadas encabezando una expedición que nunca volvió, y la leyenda de ese hombre construyó la vida entera de Roy, que ahora acepta una nueva misión para encontrarlo en los confines del sistema solar. El periplo lo lleva a escenarios como la Luna y Marte, pero el verdadero destino, el que organiza todo el relato, es ese encuentro pendiente con un padre que quizá ya no sea quien él recuerda.

El espacio como espejo del adentro

La fotografía de Hoyte van Hoytema hace el resto: las escalas enormes del universo, los paisajes que se tragan a los personajes y las estaciones solitarias por las que pasa Roy subrayan un aislamiento que no es sólo geográfico. Hay persecuciones, riesgos y recursos del suspenso bien administrdos, pero el relato avanza a un ritmo más bien pausado, porque lo que le interesa a Gray es otra cosa: revisar cómo la admiración por un padre puede convertirse en una mochila demasiado pesada y qué pasa cuando un hijo, ya grande, se atreve a abrirla. La contención con la que Pitt trabaja a Roy, siempre a un paso de quebrarse, es lo que termina de convertir la aventura en un drama psicológico con todas las letras.

  • Dirección: James Gray, realizador de The Lost City of Z, vuelve a poner la familia en el centro de la épica.
  • Protagonista: Brad Pitt como Roy McBride, un astronauta diseñado para no perder el control.
  • Recorrido: de la Luna a Marte y más allá, rumbo a los confines del sistema solar.
  • Fotografía: Hoyte van Hoytema, responsable de la escala y la soledad visual del viaje.
  • Tema central: la relación con un padre ausente y la leyenda que un hijo construye alrededor de esa ausencia.

Después de verla, uno se va con la sensación de que Ad Astra no habla tanto de estrellas como de las preguntas que uno nunca se anima a hacerle a un padre, y eso, para mí, es lo que la vuelve una película que se queda dando vueltas mucho después de los créditos, en especial si sos de los que, ya entrada la madurez, todavía están ordenando qué sintieron de chicos y qué quieren llevar puesto de ahí en adelante.

LP
Lucía PereyraCultura y espectáculos

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo

Viajar en el tiempo