A sus 89, Nicholson todavía carga con el fantasma de un sí que nunca dijo
El actor reveló cuál es el único papel verdaderamente excepcional que rechazó en toda su carrera, y por qué Robert Redford terminó quedándoselo.
Hay una escena que no existe en ninguna película pero que muchos imaginan: la de Jack Nicholson cruzando el umbral de una de esas fiestas enormes de West Egg, copa en mano, con la mirada perdida de Jay Gatsby mirando hacia la bahía. No pasó. Y, a juzgar por sus propias palabras, sigue sin perdonárselo. A los 89 años y retirado de la actuación desde 2011, el actor confesó públicamente que el gran Gatsby de F. Scott Fitzgerald es el único papel verdaderamente excepcional que rechazó en su vida, y el que más le pesa.
La historia tiene todo el ritmo de un culebrón de Hollywood. La adaptación de la novela de Fitzgerald, dirigida por Jack Clayton y estrenada en 1974, fue pasando de mano en mano antes de encontrar a su protagonista. El primer candidato fue Warren Beatty, que dijo que no. Después llegó el turno de Nicholson, que venía escuchándolo desde los 18 años: su entorno le repetía que era el indicado para Gatsby. Pero no prosperó. El actor tenía reparos para trabajar junto a Ali MacGraw, que en ese momento estaba casada con el productor Robert Evans. La incomodidad era real y, por motivos personales que eligió no detallar, terminó bajándose.
El camino sinuoso hasta Redford
Con Nicholson fuera de carrera, la búsqueda siguió. Se evaluó seriamente a Marlon Brando y, finalmente, el personaje fue a parar a Robert Redford, que venía de ganar el Oscar por Butch Cassidy and the Sundance Kid. El elenco se completó con Mia Farrow como Daisy, después de que Evans y MacGraw se divorciaran. La película se convirtió en un clásico instantáneo, con aquella banda sonora de Nelson Riddle que parece sacada de un sueño húmedo.
Lo que vino después para Nicholson fue, paradójicamente, enorme. Ese mismo 1974 protagonizó Chinatown, el filme de Roman Polanski que le valió una nominación al Oscar (que terminó en manos de Art Carney por Harry y tonto) y que hoy se recuerda como una de las obras cumbres de su carrera, junto con Alguien voló sobre el nido del cuco y El resplandor. Pero el fantasma de Gatsby lo acompañó durante décadas, hasta el retiro tras ¿Cómo sabes si...? en 2011.
Me cuesta no pensar en qué hubiera pasado si Nicholson, con su mezcla de magnetismo y vulnerabilidad, le hubiera puesto el cuerpo a Gatsby. Habría sido otra película, sin dudas. Pero también me pregunto si Chinatown habría existido tal como la conocemos, o si el Nicholson que todos recordamos se habría formado de la misma manera. A veces, el papel que rechazamos termina definiéndonos tanto como los que firmamos. Y a sus 89, parece que él lo sabe mejor que nadie.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Seguí leyendo
La Estrella Noticias