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JUE, 22 OCT 2026
Vida

Una vela encendida, una casa en llamas y una familia neuquina que se salvó de milagro

Un incendio devoró la planta baja de una vivienda en el barrio La Sirena pasada la medianoche del miércoles. La pareja y su hija pequeña resultaron ilesas gracias a la rápida reacción de los vecinos, que salieron con mangueras y garrafas en la mano antes de que llegaran los bomberos.

MF
Micaela FerreyraSociedad · · lectura 3 min
Una vela encendida, una casa en llamas y una familia neuquina que se salvó de milagro

Son las doce y pico de la noche en Pasaje Petróleo al 850, en el corazón del barrio La Sirena de Neuquén, a metros de la Ciudad Deportiva, y la calma del barrio se rompe de golpe. En una casa de dos plantas, el living empieza a arder sin aviso: una pareja joven y su hija pequeña quedan atrapadas en el piso de arriba mientras las llamas devoran todo lo que encuentran a su paso. La madre, envuelta en una manta, sale a la calle y empieza a gritar pidiendo ayuda. Lo que ocurrió en los minutos siguientes es la diferencia entre una tragedia y un susto que, dicen los vecinos, todavía les tiembla la voz al recordarlo.

Vecinos con manguera en mano antes que los bomberos

Antes de que sonara la primera sirena, un grupo de vecinos ya estaba trabajando en el frente de la casa. Uno de ellos agarró una manguera de jardín y comenzó a tirar agua sobre las llamas con la única intención de ganar tiempo. Otros, mientras tanto, entraron a la vivienda y retiraron las garrafas de gas que estaban en la planta baja para evitar que el fuego se transformara en una explosión. Alguien más activó la alarma vecinal, ese sistema informal pero eficaz que en los barrios de Neuquén funciona como un teléfono desobediente que igual suena cuando hace falta. Cuando los bomberos llegaron, el trabajo más urgente —el de los propios vecinos— ya estaba hecho.

Los servidores públicos trabajaron durante más de tres horas en el lugar. El fuego se concentró en la planta baja, un ambiente de dimensiones reducidas que quedó destruido por completo: paredes, muebles,, todo consumido. El piso superior, en cambio, resistió estructuralmente y solo terminó afectado por el humo. El operativo se extendió hasta las 4.30 de la madrugada y, cuando finalmente se retiraron, dejaron una consigna policial custodiando lo que quedaba de la propiedad.

Una vela, un hornillo y una familia a salvo

La familia —la pareja y la nena— recibió atención en el lugar por parte del personal del SIEN. Ninguno sufrió lesiones físicas y todos se encuentran fuera de peligro, aunque la madre atravesó una crisis de angustia que debió ser contenida por el equipo de emergencias. Todavía no hay un dictamen pericial cerrado, pero la hipótesis que manejan los vecinos que ayudaron en los primeros minutos apunta a un objeto tan cotidiano como peligroso: una vela mal apagada o un hornillo de aromateranía que quedó encendido. Las pericias, que comenzaron en las horas siguientes al siniestro, son las que terminarán de cerrar el círculo.

La misma madrugada, otro foco a tiempo

La guardia de los bomberos neuquinos no terminó ahí. En la misma madrugada debieron atender un segundo incidente, en este caso un principio de incendio en una vivienda de calle Chocón al 2044. Las llamas afectaron un sillón del living y fue la propia familia la que dio el aviso por prevención, otra muestra de que cuando alguien ve humo, lo primero que hace es llamar. El fuego quedó extinguido sin dejar heridos.

Vuelvo al Pasaje Petróleo, ya con la luz del día filtrándose entre los vecinos que todavía se acercan a mirar la casa. La planta baja es un esqueleto carbonizado: se ven los marcos de lo que fue un televisor, los hierros retorcidos de una mesa, el contorno de un sillón que ya no existe. Arriba, en cambio, la familia pudo volver a dormir —o intentarlo— con la ventana abierta para sacar el olor a humo que se pega hasta en la ropa. Una vela, un hornillo, una manta y una manguera de jardín. A veces la diferencia entre la tragedia y el milagro tiene la forma de los objetos más simples de una casa.

MF

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