Una posibilidad que viaja en el tiempo: el trasplante de tejido testicular que devuelve una esperanza a un joven de 19 años
En agosto de 2026, un paciente británico recibió un fragmento de su propio tejido testicular, conservado desde los 16. Es el primer procedimiento de este tipo en el Reino Unido y abre una ventana inédita para quienes perdieron su fertilidad por la quimioterapia.
Soy Micaela Ferreyra y les cuento una historia que parece de película, pero ocurrió este año en Edimburgo y abre un capítulo nuevo para la medicina reproductiva. Me la imagino así: en una sala blanca del hospital, un joven de 19 años se sienta en una camilla con el puño cerrado sobre la sábana. No es un trámite más. Es el día en que le reimplantan un pedacito de sí mismo, un fragmento de tejido testicular que él mismo había guardado, congelado, tres años atrás, antes de que la quimioterapia le borrara la fertilidad.
El paciente, cuya identidad se mantiene en reserva, había atravesado un trasplante de médula ósea para tratar un trastorno sanguíneo grave. Como suele pasar con esos tratamientos, la quimioterapia de altas dosis necesaria para preparar el cuerpo podía dañar de forma irreversible la producción de espermatozoides. Por eso, en 2023, cuando tenía 16, los especialistas le propusieron preservar una muestra de tejido testicular. Hoy, en agosto de 2026, ese material volvió a su cuerpo.
Una hipótesis que se prueba por primera vez en el Reino Unido
Lo que los médicos hicieron se llama, técnicamente, trasplante autólogo de tejido testicular. La idea es simple de explicar y compleja de ejecutar: el tejido guarda células madre espermatogoniales, que son como las progenitoras de los espermatozoides; si se reintroducen en el testículo después de la quimioterapia, en teoría podrían volver a activarse y fabricar gametos nuevos. Rod Mitchell, profesor de endocrinología del desarrollo de la Universidad de Edimburgo y responsable del equipo, fue claro: la técnica todavía debe demostrar que permite obtener espermatozoides y, más importante aún, lograr nacimientos de manera segura y repetible.
“Siempre quise tener hijos propios, pero empecé a aceptar que quizá no sería posible. Este procedimiento me dio una esperanza real para el futuro.”El paciente, en diálogo con el equipo médico
Qué va a pasar de acá a ocho meses
- Los médicos retirarán y analizarán una porción del tejido reimplantado para verificar si hubo espermatogénesis, es decir, si se empezaron a fabricar espermatozoides.
- Si aparecen espermatozoides, deberán confirmar que son aptos para ser utilizados en técnicas de reproducción asistida.
- Dado el antecedente oncológico del paciente, el protocolo exige descartar que el tejido reimplantado contenga células malignas, mediante histología, inmunohistoquímica y marcadores moleculares.
- Recién después de esos pasos se podrá hablar de resultados concretos, y el equipo estima que recién dentro de unos ocho meses habrá un primer informe.
Hay un antecedente que ilusiona. En Bélgica, un hombre de 27 años cuyo tejido testicular había sido congelado cuando tenía 10 reimplantó fragmentos 16 años después y produjo espermatozoides maduros. Hasta ahora no se comunicó una fecundación ni un nacimiento a partir de ese material, pero la señal fue lo suficientemente fuerte como para que el Reino Unido se animara a probar lo mismo con este joven.
En Argentina, la Ley 26.862 incorporó al Programa Médico Obligatorio los procedimientos de reproducción asistida y la preservación de gametos o tejidos reproductivos, un paraguas legal que existe pero que, como tantas veces, convive con realities muy distintas según el centro de salud y la cobertura. Lo que cuenta esta nota, en definitiva, es eso: que la medicina empieza a devolverles a los adolescentes oncológicos algo que la quimioterapia les había quitado sin pedir permiso, la chance de ser padres cuando sean grandes, y que esa chance viaja dentro de un frasco congelado, esperando el día correcto.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
La Estrella Noticias