Saltar al contenido
La Estrella NoticiasLa Estrella Noticias
⌕ Buscar
Dólar oficial $1.535,00 0,00%Dólar blue $1.540,00 0,00%Dólar MEP $1.542,90 0,00%Riesgo país 589 pb +0,17%
DOM, 11 OCT 2026
Vida

Tres milímetros en el pulmón: cuando la medicina decide operar antes de que la amenaza crezca

El papa León XIV será intervenido por un nódulo pulmonar detectado en controles de rutina. Especialistas argentinos explican por qué un hallazgo tan chico igual puede llevar al quirófano y qué se evalúa antes de tomar esa decisión.

MF
Micaela FerreyraSociedad · · lectura 3 min
Tres milímetros en el pulmón: cuando la medicina decide operar antes de que la amenaza crezca

Me imagino la escena tal como me la cuentan: una sala de consultorio con una luz tibia, un sillón de cuero gastado y una carpeta celeste sobre el escritorio. Adentro, el resultado de una tomografía. La pantalla del computador del médico muestra, blanca y pequeña, una mancha que no estaba ahí en el estudio anterior. El paciente respira hondo. El profesional, sin alarmarse, le explica que se trata de un nódulo pulmonar de apenas tres milímetros y que, por prevención, conviene extirparlo. Es la misma historia que rodea estos días al papa León XIV, que anunció que será operado de un nódulo pulmonar antes de su gira latinoamericana de noviembre, una lesión detectada en controles de rutina que los médicos recomendaron remover, y la misma escena que, con otros nombres y otros sillones, se repite en consultorios de Buenos Aires cada vez que un estudio imagenológico arroja un hallazgo inesperado.

Qué es, en concreto, un nódulo pulmonar

Un nódulo pulmonar es, básicamente, una formación redondeada o una opacidad que aparece en el tejido del pulmón y se ve en una radiografía o, más frecuentemente, en una tomografía computarizada. En la mayoría de los casos se descubre de manera accidental, durante un estudio pedido por dolor de pecho, una tos persistente o un control general, y su sola presencia no equivale a un diagnóstico de cáncer. Eso lo aclararon de arranque, casi como quien espanta un fantasma antes de que se asiente, la neumonóloga Ana María Putruele y el infectólogo Alejandro Garcés, dos especialistas con los que conversé para entender de qué estamos hablando cuando hablamos de un nódulo de tres milímetros.

“Tres milímetros no es importante. Es por prevención. La decisión de operar responde a un criterio preventivo y no a una lesión de gran tamaño o comportamiento agresivo.”Ana María Putruele, exjefa de la División Neumonología del Hospital de Clínicas José de San Martín (UBA)

Putruele, con la franqueza que le da haber visto miles de estudios a lo largo de su carrera, me dijo que tres milímetros es una medida muy pequeña para una lesión pulmonar y que, en general, el pronóstico, si es pequeño, es bueno. Garcés, jefe médico de Helios Salud, completó el panorama con un dato que a mí, personalmente, me dejó más tranquila: más del 60 por ciento de los nódulos solitarios de pulmón son benignos. Muchos corresponden a granulomas, pequeñas cicatrices que dejan procesos inflamatorios previos que en su momento pasaron inadvertidos, y otras veces a infecciones activas o, en menor proporción, a enfermedades malignas, razón por la cual el análisis nunca se limita al tamaño.

Cómo se decide si se opera, se sigue o se biopsia

Garcés fue muy claro cuando le pregunté hasta qué punto alcanza con la imagen: nunca uno puede asegurar el diagnóstico con solo la imagen, me dijo, y por eso la evaluación puede incluir seguimiento por tomografía computarizada, una tomografía por emisión de positrones o una biopsia, según el tamaño y los factores de riesgo. Las guías Fleischner, que son la referencia internacional en este campo, contemplan distintas conductas para los nódulos sólidos según superen o no los ocho milímetros, un umbral que en el caso del papa está muy por debajo, lo que refuerza la lectura preventiva y no de urgencia del procedimiento anunciado.

Vuelvo a la escena del principio, al consultorio con el sillón de cuero gastado y la carpeta celeste sobre el escritorio. La diferencia es que ahora, del otro lado, ya no hay un paciente anónimo: hay un papa de sesenta y pocos años que, como cualquiera de nosotros, se sometió a un control de rutina y se topó con una manchita blanca de tres milímetros. La noticia dejó de ser médica para volverse política y religiosa, pero la conversación de fondo sigue siendo la misma que cualquier vecino de Palermo o de Lanús podría tener esta semana con su neumonólogo de cabecera: qué hago con esto, por qué tan chiquito y sin embargo tan presente, y por qué la medicina a veces decide abrir el cuerpo antes de que la amenaza tenga tiempo de crecer. Esa es, me parece, la parte humana del asunto, y la que vale la pena contar sin asustar ni minimizar.

MF

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo

Viajar en el tiempo