Toto se quebró ante las cámaras, pero lo que dolió fue lo que leyó después en Instagram
El niño de 9 años que participa en MasterChef Junior grabó un video llorando para pedir que paren los ataques y para volver a disculparse con su compañera Ámbar, algo que ya había hecho en privado.
La cocina de MasterChef Junior suele ser territorio de delantales blancos, platos bien presentados y alguna que otra devolución picante de los jurados. Pero esta vez la escena que terminó dando vueltas en todos los portales no se cocinó en una sartén: se cocinó en Instagram, después del primer episodio, cuando Toto, un nene de nueve años, decidió mirar los comentarios que le habían dejado y se encontró con una verdadera catarata de mensajes negativos que lo golpearon de lleno, al punto de quebrarse en llanto frente a la cámara y grabarse un video pidiendo, con la voz cortada, que paren con el hate.
La historia arranca en el debut del programa, cuando el equipo de Toto fue cuestionado por los jurados por la hamburguesa que habían presentado. En medio de la devolución, Toto mencionó que su compañera Ámbar había sido quien la había preparado, algo que ella terminó llorando frente a las cámaras porque temía quedar eliminada. Lo que en el corte del reality quedó como una tensión entre chicos, afuera se tradujo en cientos de mensajes contra Toto en distintas plataformas, una dinámica que se repite cada vez que un menor queda en el centro de una escena editada de un formato masivo.
Un nene que no maneja sus redes
Lo primero que aclararon los padres es que Toto no administra ninguna cuenta: son ellos quienes llevan las redes creadas alrededor del programa. Sin embargo, el chico pidió ver la reacción del público a su primera aparición televisiva con la ilusión de encontrar aliento, y lo que encontró lo golpeó tanto que decidió grabar él mismo un mensaje de respuesta. Me están heateando y la verdad que me está affecting mucho, dijo con esfuerzo, y agregó, mientras señalaba la pantalla detrás suyo: Yo ya le pedí disculpas a Ámbar, pero si no se hizo público, me gustaría pedirle disculpas ahora. Acá detrás hay una persona.
“Quiso ver la repercusión de su participación en Instagram, muy alegre, esperando ver mensajes lindos. Y cuando vio que no, me pidió enviar ese mensaje.”La madre de Toto, en la cuenta oficial del niño
En la misma publicación, la madre sumó un dato que ayuda a entender el contexto: Toto tiene Altas Capacidades Intelectuales (AACC) y esa condición, sumada a los nervios lógicos de un debut, influyó en cómo reaccionó ante las cámaras. También contó que él ya se había acercado a darle un abrazo a Ámbar mientras ella lloraba y le había dicho palabras lindas, pero que eso no entró en la edición del programa. La mujer confirmó además que las disculpas a la compañera se habían hecho en privado, antes incluso de que el episodio saliera al aire.
El debate que vuelve cada vez
- MasterChef Junior mostró su primer episodio con una devolución que generó tensión entre Toto y Ámbar, ambos de nueve años, tras la presentación de una hamburguesa.
- El niño grabó un video desde la cuenta que manejan sus padres, donde pidió que paren los ataques y volvió a disculparse con su compañera.
- La madre aclaró que Toto tiene Altas Capacidades Intelectuales y que ya se había disculpado en privado con Ámbar, algo que no se vio en la edición.
- El episodio reavivó la discusión sobre los límites del escrutinio público cuando los protagonistas de un reality son menores de edad.
Yo miro MasterChef desde hace años y siempre me gustó ese costado casi de acto escolar donde los chicos se prenden a una cocina con una seriedad que desarma. Pero también sé que el mismo formato que los pone en un lugar soñado los deja expuestos a una viralidad que ningún chico de nueve años debería bancar solo. Por eso, más allá de si la devolución fue justa o la edición fue tramposa, lo que no me sale es naturalizar que un nene tenga que grabar un video llorando para pedir que lo dejen en paz después de su primera noche en televisión. Si hay algo que esta escena deja flotando es una pregunta incómoda para los adultos: hasta qué punto seguimos mirando un programa de cocina y a partir de qué momento empezamos a apuntarle a un chico que todavía no sabe lo que es leer mil comentarios de strangers diciéndole qué persona es.
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