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VIE, 16 OCT 2026
Vida

"Te elegimos para ser nuestra mamá": cómo María Laura armó una familia de seis hermanos, más un bebé que llegó como bonus track

Conocía a dos de los chicos del aula y colaboraba en el hogar donde vivían. Hoy, después de años de idas y vueltas, convive con siete hijos de entre 1 y 20 años y reconstruyó el vínculo con su pareja. Una historia de adopción de hermanitos en la que el pedido lo hicieron ellos, en un recreo.

MF
Micaela FerreyraSociedad · · lectura 6 min
"Te elegimos para ser nuestra mamá": cómo María Laura armó una familia de seis hermanos, más un bebé que llegó como bonus track

María Laura abre la puerta de su casa y Nahitan aparece primero: un chico rubio, de poco más de un año, que se cuelga de la pollera y se ríe con la boca llena de galletita. Detrás de él, asoman Maiara, que tiene 16 y está terminando la semana de exámenes en la escuela técnica, y Lionel, su mellizo, que la saluda con un beso y se pierde por el pasillo rumbo a la cocina. Son las cinco de la tarde de un día cualquiera en esta casa del conurbano bonaerense, y a esa hora ya se sabe: cuando llega alguien a visitar, los hermanos salen en fila a ver quién es.

Del aula al hogar: cómo se empezó a tejer el vínculo

María Laura tiene 38 años, es maestra y nunca pensó que su vocación la iba a terminar arrastrando, también, a la vida privada. Dos de los seis hermanos que hoy conviven con ella eran sus alumnos en la escuela, y los otros cuatro vivían en el mismo hogar de abrigo donde ella colaboraba los fines de semana. Empezó visitándolos casi de manera casual, y con el tiempo se fue dando cuenta de que el lazo se estaba volviendo otra cosa.

La posibilidad de adoptarlos empezó a tomar forma de a poco, aunque al principio le parecía directamente inalcanzable. "Vivía en un departamento chico y la idea de hacerme cargo de seis chicos a la vez me parecía una locura. Mi pareja, en ese momento, tenía miedo de que no pudiéramos sostenerlo económicamente. Así que la relación se terminó separando por un tiempo y yo arranqué los trámites sola", recuerda María Laura, sentada en el sillón del living mientras Nahitan le desarma un almohadón.

Referente afectivo, el cargo previo a ser mamá

Antes de la adopción formal hubo un paso intermedio que funcionó como un puente, y que en Argentina se conoce con un nombre técnico: referente afectivo. María Laura firmó los papeles para serlo y, durante un tiempo, la convivencia se sostuvo bajo esa figura. "Los chicos tampoco querían ser adoptados de entrada y yo tampoco me sentía lista para dar el paso definitivo. La figura de referente afectivo fue la que nos cuidó a todos", dice.

Cuando en el organismo de protección le preguntaron si estaba dispuesta a quedarse con uno solo, con los gemelos o con los mellizos, la respuesta fue corta y sin dudar: "Quiero estar con los seis". Lo dice y se ríe, como si todavía le pareciera a ella misma una locura.

El recreo en el que le dijeron "te elegimos"

El momento bisagra de la historia no pasó en un juzgado ni en una oficina de asistentes sociales: pasó en un recreo, en la escuela, un martes a la mañana. Algunos de los chicos se le acercaron mientras ella cuidaba la fila del buffet y le soltaron, así, en vivo y en directo: "Te elegimos para ser nuestra mamá".

“Ese día en el recreo me dijeron que me habían elegido para ser su mamá. A partir de ahí los trámites empezaron a orientarse hacia la convivencia.”María Laura

La escena, cuenta, se repite cada vez que la recuerda. Y a partir de ahí todo se aceleró: los papeles se completaron, las entrevistas se encadenaron una tras otra y, finalmente, la adopción se concretó.

Una hermana mayor que tuvo que aprender a soltar

El grupo de seis hermanos llegó al sistema institucional cuando Daiana, que es la mayor, tenía alrededor de 14 años. Desde entonces ella había ocupado un lugar que no le correspondía por edad: el de cuidadora principal. Cocinar, revisar la tarea, contener a los más chicos, hablar con las asistentes sociales cuando hacía falta. "La más grande tenía que cederme el derecho a cuidarlos. Fue un desafío que ella tuvo que afrontar: dejarme el cuidado de los chicos a mí, de a poco", dice María Laura, y aclara que el proceso con Daiana fue tan delicado como el de cualquier adopción, pero con un condimento extra: la chica tenía que aprender, otra vez, a ser una hermana y no una madre.

La familia, hoy, en números y nombres

  • Nahitan (1 año y poco más): el bebé que llegó después de la adopción.
  • Daniel y Milo (13): los gemelos, cursan la secundaria en una escuela técnica.
  • Maiara y Lionel (16): los mellizos, también en la escuela técnica.
  • Zaira (18): termina el secundario este año.
  • Daiana (20): la mayor, estudia Abogacía.

El bebé que llegó sin buscarlo

La novedad del embarazo cayó como un baldazo de agua tibia, pero sobre todo cayó como un regalo inesperado. María Laura se enteró de que estaba embarazada después de la guarda, cuando todavía no había sido notificada la sentencia firme de adopción. "Uno de los gemelos le besó la panza antes de que yo supiera que estaba embarazada y dijo 'hola, bebé', y así me enteré", describe, con la precisión de quien todavía recuerda la fecha y la hora.

Hoy Nahitan duerme en una cuna pegada a la cama matrimonial y se despierta tres veces por noche. Los hermanos mayores, sobre todo los mellizos y Daiana, se turnan para cuidarlo con una seriedad que a María Laura la sigue emocionando cada vez que lo ve. "Lo bañan, le dan la mamadera, lo duermen. Son el amor de mi vida", resume.

La pareja que volvió y el padre que ahora es padre

La separación con su pareja había sido una de las razones por las que el proceso de adopción arrancó en pausa. Con el tiempo, el vínculo se recom puso. Él hoy ocupa un rol activo en la casa y los chicos lo reconocen como padre, aunque el trámite legal para que figure como tal todavía está en curso. "Mi pareja volvió y hoy cumple el rol de papá. Los chicos lo eligieron también a él, de a poco, y eso fue muy sanador para todos", cuenta María Laura.

Una militancia por las adopciones grandes

La historia de María Laura no termina en la puerta de su casa. Desde hace un tiempo participa de Adopten Niñes Grandes, una asociación civil que agrupa a familias que adoptaron o están en proceso de adoptar a chicos en edad escolar o adolescente, los más difíciles de ubicar dentro del sistema. "Siempre quise una familia grande y hoy la tengo unida. Si hay alguien escuchando esto y dudando, le diría que se anime: los chicos grandes también eligen, y eligen muy bien", cierra María Laura, mientras Nahitan vuelve a asomar por el pasillo y ella lo levanta en brazos con la familiaridad de quien tiene muy claro que esta, ahora, es su casa para siempre.

MF

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